En 2020 las herramientas utilizadas fueron WhastApp, Classroom, la televisión educativa, y los correos electrónicos, así como la revisión mensual de cuadernos. / Jaqueline Villeda

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El covid-19 golpea bajo a las escuelas rurales del país A pesar de los inconvenientes la institución concluyó el 2020 con una tasa de deserción del 2.4 % del total de estudiantes.

Propio

lunes 1, febrero 2021 • 5:00 am

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Un nuevo año escolar inicia, pero en las aulas no retumba el sonido de las risas de los niños, las lágrimas de despedida de los párvulos, y la emoción de los docentes por reunirse con sus alumnos. Hoy, a través de una computadora o un celular con mala señal o sin internet, los estudiantes de escuelas rurales esperan continuar su educación, una distancia marcada a causa de la pandemia del covid-19.

La falta de conectividad, la poca motivación de algunos padres de familia y las condiciones de vida de los estudiantes serán los mayores retos que el Centro Escolar caserío San Cristóbal tendrá que vivir en este 2021, una escuela pública ubicada a las afueras del municipio de Guazapa, colindante con la ciudad de Aguilares y situada en un área rural de un poblado, que concentra su fuerza laboral en la agricultura, la ganadería, la zafra, y trabajos en talleres de carpintería y talleres mecánicos, al sur de  San Salvador .

Es por este motivo, y porque el perfil económico de las familias se sitúa en escasos recursos, que la transición entre lo presencial y lo virtual se volvió un choque educativo y llevó, según Nelson Morales, director de dicha institución, a que muchos niños no quisieran trabajar las guías, a que los padres de familia tuvieran que invertir en comprar un celular, o que incluso provocara que 25 niños aún estuvieran, hasta la semana pasada, en una lista de espera por entregar sus guías y aprobar el año 2020.

“La mayor cantidad de problemas se pueden señalar la poca voluntad de los padres de familia para que sus hijos realicen las actividades”. Nelson Morales, firector del Centro Escolar Caserío San Cristóbal

Superación educativa.

“Hay algunos alumnos que hoy con la pandemia se metieron a trabajar a algunos talleres de carpintería, algunos talleres de electricidad, me di cuenta de que por eso estaban dejando de mandar guías”, detalló el docente.

Debido a lo anterior, y comprometido con las institución que lo acogió, “el profesor Nelson”, como todos sus alumnos le llaman, decidió motivar a través de mensajes de texto y notas de voz a aquellos que no dejaron de entregar las tareas, y gracias a esta acción muchos comenzaron a trabajar de día y enviar sus tareas en la noche.


Los profesores aún se encuentran en fase de matrícula y entrega de documentos a estudiantes de noveno grado. / Jaqueline Villeda

Además, relató cómo algunos estudiantes fueron ejemplo para otros miembros del alumnado y los mismos docentes, ese es el caso de un estudiante de noveno grado que siendo de un promedio destacado en la manera presencial, pasó a no querer seguir estudiando; debido a esto el director contactó con él, e incluso dialogando con su madre, lo cual “bastó para que él se activara y en un tiempo bastante récord él se puso activo y logró terminar las guías, ya antes de que terminara diciembre”, expresó con emoción Morales.

Este esfuerzo fue doble, pues no solo implicaba un esmero extra para estos alumnos que se vieron en la necesidad de laborar, sino que los docentes se convirtieron en una herramienta de consulta para los mismos a cualquier hora del día, incluso atendiendo hasta altas horas de la noche, esto a pesar de que algunos docentes manifiestan que la tecnología aún es una herramienta que deben aprender a manejar.

“Al Ministerio de Educación que no se olvide de las escuelas rurales, de las escuelas más pequeñas que tenemos necesidades”. Nelson Morales, firector del Centro Escolar Caserío San Cristóbal

Tutores.

Otro problema durante el año pasado, y que Morales espera que no se vuelva a repetir, es una falta de compromiso de los tutores de los alumnos que llevó a los mismos a expresarle al personal docente que lo mejor era que “ sus hijos repitieran el año”.

A pesar del cambio radical a causa de la pandemia, el director expresó con alegría que ya cuentan con una matrícula que rebasa los 200 estudiantes para este 2021, aunque lamenta que seis estudiantes terminaran aplazando año.

Morales espera que este 2021 sea diferente, motivando a los alumnos de ‘la San Cristóbal’ a no dejar de asistir a clases virtuales y matricularse, para continuar así recibiendo los paquetes escolares, alimenticios, y las computadoras que el Ministerio de Educación prometió. A Educación le solicitó que no se olvide de las escuelas rurales, y que continúen apoyándolos, esto debido a que el año pasado no les entregaron guías de estudio impresas que ante la situación económica de muchos padres de familia resultó necesaria.