Editorial

martes 27, febrero 2018 • 12:00 am

El caso de Carla Ayala, un terrible precedente

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La desaparición de la agente de la PNC, Carla Ayala, a manos de sus propios compañeros, ha terminado como se temía, en un asesinato que tardó casi dos meses en ser resuelto por la propia corporación y la fuga del supuesto autor intelectual del hecho.

La PNC está bajo una serie de cuestionamientos en los últimos meses, ya sea por las denuncias de abusos de autoridad contra civiles como los casos donde las víctimas han sido mujeres policías. En ambos casos, la voluntad y la capacidad de investigación de la Policía Nacional Civil ha estado en entredicho y son preocupaciones que hay que solventar.

La Policía Nacional Civil nació como una nueva fuerza de seguridad idealizada, que respetaría los derechos humanos, que no sería utilizada con fines políticos y con todas las herramientas investigativas para perseguir el delito. Todos esos objetivos están hoy bajo cuestionamiento mientras sufrimos una ola criminal sin precedentes en nuestra historia.

Ya el número de asesinatos en poco menos de cuatro años de la administración Sánchez Cerén superó la cifra de los quinquenios anteriores y eso es preocupante. El caso de la agente Ayala debe ser una campanada de alerta sobre la institución policial que urge cambios de estrategia, mandos y visión.