El juez Jorge Guzmán juramenta a la perito que declaró este lunes. Foto Cortesía

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Ejército tuvo miedo a "perder territorio" por lo que recrudeció violencia contra civiles, relata perito estadounidense Ataques contra la población civil durante Guerra Civil eran una estrategia, indicó la perito en la audiencia de este lunes.

Alexander Pineda

lunes 26, abril 2021 • 6:15 pm

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La perito estadounidense Terry Lynn Karl declaró hoy en una audiencia del proceso judicial de la masacre de El Mozote y otras poblaciones aledañas efectuada por la Fuerza Armada en diciembre de 1981.

Karl relató cómo el Ejército emprendió una campaña armada contra población civil, acusando a determinados sectores poblacionales de servir o procurar el comunismo.

Nombraron sospechosos a las universidades, los líderes religiosos, los grupos juveniles, estudiantes, sindicatos, partidos políticos, organizaciones comunitarias, sindicatos y prensa libre”. detalló.

La experta estadounidense explicó que la masacre de civiles en El Mozote y poblados aledaños en el norte del departamento de Morazán, “no fue algo accidental” sino que era parte de un patrón territorial planificado y estratégico.

Las masacres eran más comunes en zonas rurales porque se le dificultaba el acceso a activistas de derechos humanos para documentar estos hechos, añadió.

Para Karl, el Ejército “tuvo miedo de perder territorio” lo que habría motivado una escalada sistemática de violencia contra civiles. “No era nada incidental, era una estrategia de exterminio”, remarcó.


No se cuáles son las leyes aquí, pero en otros lugares el conocimiento de eso sin hacer nada, sin castigar a nadie, sin echarlo del Ejército, o lo que sea, es otro crimen". señaló Karl.

Rafael Flores Lima, exjefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada fallecido en julio de 2020, y Guillermo García, exministro de Defensa, fueron perfilados por la experta como los altos mandos a cargo de las decisiones de la institución castrense cuando se cometió la masacre.

El relato de la perito también da cuenta que los militares estaban obligados a informar a sus superiores sobre estrategias en contra de la población civil, lo que desvanecería el argumento de que los perpetradores materiales actuaban de forma separada del mando castrense.

Querellante señala a ministro

David Morales, jefe de la unidad de justicia transicional de Cristosal y querellante del caso El Mozote, valoró como importante el testimonio de la perito estadounidense Terry Lynn Karl en el desarrollo del proceso judicial contra los presuntos autores intelectuales de la masacre.

El peritaje deja claramente establecido que el alto mando de la Fuerza Armada en aquel momento es responsable de la masacre al haber dado las órdenes y haber conducido la planificación y la supervisión de la operación, pero también ahora involucrarse activamente en la negación de los hechos y la protección de los perpetradores materiales”. dijo Morales en referencia al testimonio de Karl.

El jurista destacó que este proceso se imputa a oficiales del Ejército y en particular al exministro de Defensa, Guillermo García, a quien calificó como “el hombre más poderoso de su tiempo a nivel militar”, y sostuvo que este “está involucrado en una estrategia de matanzas a población civil” a principios de la década de los ochenta.

Morales reiteró que la importancia de la intervención de la perito norteamericana en el proceso es valorar la veracidad de una serie de documentos sobre el conflicto armado, elaborados por instituciones como el Departamento de Estado de Estados Unidos o la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Los informes de la época recogían los datos que le proporcionaban actores del conflicto, la Fuerza Armada proporcionaba información que en muchas ocasiones era falsa o que negaban las violaciones a derechos humanos”. manifestó.

Poder de facto

El exministro de Defensa, Guillermo García, es el principal señalado por la parte acusadora, según manifestó el querellante David Morales, este tenía un poder de facto que le permitía controlar totalmente a la Fuerza Armada.

El Batallón Atlacatl era su herramienta de muerte favorita para producir masacres de población civil y toda la cadena de mando se activaba en función de este tipo de estrategia de terror”. sostuvo.

El jefe militar tenía la facultad de detener las ofensivas contra civiles y ordenar investigaciones sobre estos hechos, y sin embargo no lo hizo al ser parte intelectual de los ataques, señaló Morales.