Buenos Días

EE.UU.: cuando la institucionalidad sí les importa

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

viernes 9, junio 2017 • 12:00 am

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Fue impresionante ver ayer una audiencia del congreso estadounidense que cuestionaba el despido del director del FBI -el Buró Federal de Investigaciones- y la posible interferencia del presidente Donald Trump en una investigación sobre los nexos con Rusia y si eso constituía un delito de obstrucción de justicia.

Para nosotros que estamos tan acostumbrados en América Latina a ver la interferencia política en la justicia, en la Policía o en la Fiscalía, en virtualmente toda la institucionalidad del Estado, lo que se veía ayer era un verdadero ejemplo de la separación de poderes y del enorme celo por la independencia judicial.

Legisladores demócratas -opositores- y republicanos -del partido de Trump- cuestionaban por igual los hechos porque para ellos, la preocupación por la institucionalidad es más importante que el gobernante de turno.

¿Qué tal que aquí se investigara la interferencia o las presiones que sufren los magistrados de la Corte Suprema de Justicia o los jueces de cualquier nivel?

La democracia estadounidense tiene muchos defectos, pero hay cuestiones ejemplares como ésta que la han convertido en admirable y ejemplar.

El problema es que aquí vemos como algo “normal” que el Ejecutivo o los dirigentes políticos interfieran en decisiones judiciales o presionen a diputados para aprobar o no una determinada ley. Y no solo es un defecto de este Ejecutivo, los gobiernos areneros, el demócrata cristiano o los regímenes militares no eran muy diferentes en ese sentido.

Por eso le cuesta tanto a algunos entender el control constitucional o que haya magistrados que no obedecen al poder político o económico y de ahí esa rabia hacia ellos. Y ahora hasta justifican que los mandos policiales y militares vayan a mitines políticos, un terrible retroceso institucional.