En la medida que se expande y profundizan los virulentos efectos del Covid 19 quedan al descubierto las carencias estructurales de la ciencia para enfrentar estos fenómenos y la poca previsión de los Estados para contrarrestar estas pandemias. El virus y el confinamiento están generando un grave deterioro en la salud, la vida, economía, educación y en general en la convivencia humana.

Opinión

Educación en crisis

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

miércoles 6, mayo 2020 • 12:00 am

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En la medida que se expande y profundizan los virulentos efectos del Covid 19 quedan al descubierto las carencias estructurales de la ciencia para enfrentar estos fenómenos y la poca previsión de los Estados para contrarrestar estas pandemias. El virus y el confinamiento están generando un grave deterioro en la salud, la vida, economía, educación y en general en la convivencia humana.

Hay disparidades entre los gobernantes en los métodos y capacidades para el manejo de las acciones y recursos para abordar la crisis. El éxito de algunos países avanzados estriba en la acertada combinación de herramientas, generalmente correspondiente a sistemas sanitarios dotados de suficientes recursos y amplia cobertura bajo la responsabilidad del Estado, como China, Corea del Sur y países nórdicos. En otras naciones desarrolladas como Italia, España, Francia, Italia, Estados Unidos, la debacle sanitaria con miles de vidas perdidas probablemente se deban al tardío manejo de la crisis, así como a debilitados sistemas de salud bajo control privado.

En países en vías de desarrollo se destacan, entre otros: Cuba, Costa Rica y Vietnam, ofreciendo exitosos resultados de gestión en la capacidad de administración y combate a la pandemia, pese a sus limitados recursos. Se caracterizan por contar con fuertes sistemas de educación, promoción de la ciencia y la organización de un fuerte sistema de salud pública, de amplias raíces comunitarias con importantes tradiciones y mecanismos de participación ciudadana y con énfasis preventivo bajo responsabilidad del Estado, lo que les ha permitido contener los efectos sobre las vidas de sus connacionales.

Algunos gobernantes, como el de nuestro país, ven la crisis como un problema de seguridad, usan métodos autoritarios en desmedro de las libertades democráticas, confrontan permanentemente con el resto de poderes del Estado, privilegian la amenaza, el terror, el uso injustificado de las armas y la  militarización; desprecian la ciencia y la educación (quizás por sus propias carencias) como herramientas privilegiadas de la prevención sanitaria. Su estilo y métodos muestran una grave improvisación y falta de planes para el manejo de recursos de salud pública.

En la medida que se prolonga la crisis del país, es creciente la angustia e incertidumbre; se profundizan los severos estragos económicos por la pérdida de miles de puestos de trabajo, disminución de las remesas, el deterioro de la oferta y demanda del mercado interno. Diferentes estudios coinciden en que la crisis dejará postrada nuestra economía hasta en un -5.4% del PIB, esto significará el incremento de la pobreza del 28% al 39% y una profunda  pauperización de la clase media. A esto debemos sumar el impacto por el grave deterioro que acumula el sistema educativo, generando un mayor retraso al cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Lo dominante es el riesgo de salud pública y el deterioro económico, pero también es necesario atender con urgencia el complejo y estructural deterioro de todo el sistema educativo del país; la crisis ha obligado a migrar de manera improvisada y desordenada a un sistema de educación virtual a distancia, sin contemplar el uso de métodos de mayor cobertura inmediata como la radio y la televisión; sin haber tenido el tiempo -en medio de la crisis- para realizar un diagnóstico de las condiciones desiguales del desarrollo y oportunidades.


En cuanto a colegios, educación técnica y universidades privadas es urgente resolver al menos el financiamiento con fondos públicos de cuotas y colegiaturas de un semestre completo, los tres meses de la crisis y al menos tres meses adicionales de recuperación y estabilización; de lo contrario los costos por la deserción educativa, el posible cierre de instituciones y el retraso académico, sumarán mayores consecuencias y pérdidas en el mediano plazo.

Uno de los mayores retos para la educación pública es avanzar en la capacitación y actualización de las capacidades informáticas del cuerpo docente, esto pasa por orientar el acceso y dominio  de las plataformas apropiadas y por la adecuación y adaptación creativa -y comprensible- de los programas presenciales a programas virtuales.

Son urgentes los mecanismos de coordinación y supervisión que permitan armonizar la carga académica y de tareas ex-aula impuesta a los estudiantes, de acuerdo a las condiciones generadas por la crisis de salud pública.

El Ministerio de Educación debe avanzar en cerrar la brecha digital, dotando a la comunidad estudiantil y maestros de ordenadores apropiados, internet gratuito, con el ancho de banda suficiente pero también utilizar los recursos públicos a cargo de Canal 10, Radio Nacional, Radio Cadena Cuscatlán con cobertura en todo el territorio y asumir el reto de la educación a distancia, en un sistema desigual.