José Torres perdió su vivienda tras el sismo de 5.6 Richter el domingo en Chirilagua. / DEM

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“Dios nos ayudará con otra casita, aunque sea de lámina”

Yessica Espinoza

martes 8, mayo 2018 • 12:03 am

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Con tristeza, José Torres muestra lo que quedó de su casa luego de los sismos que se registraron el fin de semana en Chirilagua, San Miguel. La casa que con tanto esfuerzo y sacrificio había construido en enero, se derrumbó en unos segundos el domingo.

Para José no es fácil asimilar que ahora ya no cuenta con un techo y un hogar para vivir, sobre todo porque ahora, no tiene los recursos económicos necesarios para reconstruir su hogar.

Relata que cuando los sismos iniciaron se preocuparon, pero no lo suficiente como para albergarse en la cancha de fútbol que está en la comunidad. Sin embargo, dan gracias a Dios que no estaban en la casa cuando se registró el sismo de magnitud 5.6 a las 8:52 a.m. y que fue el que provocó el derrumbe.

“La casa se cayó toda, las paredes estaban abajo, las camas no se pueden sacar porque le cayeron encima las paredes”, relata. “No es fácil esto pero Dios nos ayudará con otra casita, aunque sea de lámina”, agrega con un tono de seguridad en su voz.

El suceso lo obligó a desplazarse hacia la cancha de fútbol que, hasta el momento, está funcionando como albergue en el cantón Tierra Blanca. Ahí ha colocado un par de hamacas para su mamá y sus hermanos.

“Es la voluntad de Dios y él no nos va a dejar solos”, dice, mientras recuerda que viene la época de lluvias.