Editorial

viernes 2, agosto 2019 • 12:00 am

Días de descanso y de actuar con responsabilidad

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Con un despliegue de luces sobre la emblemática imagen del Salvador del Mundo y el pintoresco desfile del Correo, iniciaron las fiestas agostinas que recogen algunas de nuestras tradiciones culturales y religiosas más arraigadas.

Es época de fervor religioso, de juegos mecánicos, del parque de la feria, de elotes locos y los tradicionales viejos de agosto. Lamentablemente también es temporada de accidentes, de fatalidades producto de la imprudencia, del descuido o del alcohol. Cada temporada vacacional culmina con desgracias, con estadísticas dolorosas, pese al empeño de las autoridades de Protección Civil.

De manera que hay que asumir la responsabilidad individual para cuidarse y cuidar a los suyos. El tema de los accidentes es recurrente y muchas veces suceden por el exceso de alcohol u otras sustancias.

Hay que cuidar a los niños y a los adultos mayores, tanto en las playas y lagos como en las procesiones y concentraciones propias de la época.

Y luego recuerde de medir sus gastos, de cuidar su bolsillo. Hay que volver de las vacaciones y asumir esos costos y si no sabe medirse, el pago puede ser demasiado elevado.

Que aprovechen estos días de descanso para fortalecer la vida familiar y retomar con fuerzas sus proyectos personales tras las fiestas.