El Salvador, atraviesa una recomposición política e institucional sin precedentes, debido que una buena parte de la población, decidió dar un espaldarazo al partido Nuevas Ideas, donde le han otorgado el poder absoluto para que efectúen a través de la figura del presidente Nayib Bukele, cambios en todo el quehacer institucional. Evidentemente no todos los cambios son para bien,  dado que la historia nos ha proveído información que cuando se acumula el poder absoluto, ciertos líderes no lo han usado para ayudar a los más necesitados, sino para mal, y uno de los primeros cambios que realizan es eliminar a los que disienten.

Opinión

Deuda con la meritocracia

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 17, marzo 2021 • 12:00 am

Compartir

El Salvador, atraviesa una recomposición política e institucional sin precedentes, debido que una buena parte de la población, decidió dar un espaldarazo al partido Nuevas Ideas, donde le han otorgado el poder absoluto para que efectúen a través de la figura del presidente Nayib Bukele, cambios en todo el quehacer institucional. Evidentemente no todos los cambios son para bien,  dado que la historia nos ha proveído información que cuando se acumula el poder absoluto, ciertos líderes no lo han usado para ayudar a los más necesitados, sino para mal, y uno de los primeros cambios que realizan es eliminar a los que disienten.

Es decir inicia toda una cacería de opositores, con ello no estoy diciendo que no se deba de perseguir la corrupción o el nepotismo independientemente de donde venga, lo que trato de escribir, es que regularmente los que detentan el poder son habidos para señalar la corrupción de sus opositores, pero esconden la suya, de modo que el pueblo se acostumbra a ver la corrupción de los demás, menos la de su líder, como ocurrió en Venezuela, Cuba y Nicaragua. La narrativa es que los ricos son los explotadores y los problemas del país, los  generaron los políticos anteriores, como si los que detentan el poder no han tenido nada que ver.

Sin embargo, la familia, los amigos, y los allegados a estos líderes que hablan de revolución y que detentan una popularidad enorme, viven como principies en grandes palacios, viajan en jet privados, no pasan hambre ni miseria como la mayoría de sus conciudadanos, y el dinero de sus cuentas bancarias nunca se agota, de modo que viven en una realidad diferente a la del resto del pueblo, mientras que la mayoría de sus conciudadanos viven en una fantasía que responde al discurso del líder o a los spots publicitarios, pero lo cierto  es que todo ello no genera riqueza, ni empleo ni oportunidades por igual.

Dado que los mejores puestos públicos con salarios ostentosos los ocupan los familiares y amigos del presidente y ciertos activistas políticos que logran colarse, pero a estos sujetos los venden como personas capaces y con credenciales académicas, pero cuando se les pasa el filtro a sus hojas de vida, se vislumbra una seria de falacias, debido a las carreras inventadas o  diplomados inexistentes, dado que cuando se consulta la base de datos del Ministerio de Educación, ni siquiera bachilleres son, de modo que esto fue lo que eligió el pueblo en las urnas.  En detrimento de personas capaces y preparadas académicamente, y con ello no estoy diciendo que un título universitario da la capacidad en automático,  ya que hay personas que sin haber pasado por una aula universitaria tiene mejor capacidades intelectivas para desarrollarse en puesto de función publica,  lo que trato de decir es que si una persona tiene credenciales académicas, es honrada y es capaz, sin duda  puede desempeñar mejor un puesto de función publica que aquel que llega al gobierno, únicamente por ser activista político, pariente o amigo del presidente.

Y mientras estas prácticas perversas, nepotistas y corruptas estén ahí, nada cambiará en El Salvador, sino únicamente para los allegados a los que ahora detentan el poder,  de tal suerte que las plazas fantasmas, los funcionarios ad-honorem, los sobresueldos, el mal uso de los recursos públicos, solo han pasada de un partido político a otro, así que es una falacia pensar que el presidente Bukele  junto a los nuevos diputados de NI, harán los cambios que el pueblo espera o necesita,   ya que en  un año y 20 meses que llevan en el poder,  han demostrado que tienen hambre de controlarlo todo y que los grandes contratos gubernamentales son para los amigos, familiares y las personas cercanas al poder (no todos), pero no están abiertos al publico, por eso se han visto compras sobrevaloradas, compras fantasmas y compras a empresas extranjeras que son irregulares en sus países de origen, de manera que la transparencia y la rendición de cuentas no estará en los planes de la próxima Asamblea Legislativa, por ello buscarán a toda costa destituir a todos aquellos funcionarios que han señalado corrupción en la administración Bukele, cuyos espacios serán ocupados por sujetos amanuenses al poder.