Ningún acto de violencia por pequeño que sea debe tolerarse, aun peor alegrarse por la muerte de otro compatriota o hacer sátira política, para sacar raja en el contexto electoral, no solo es vil, sino que es carecer de toda sensibilidad humana, digo lo anterior porque lo acontecido este 31 de enero del año en curso, donde fueron atacados y asesinados a mansalva dos miembros del partido FMLN, cuando se conducían en una caravana. Este acto fue cometido por fanáticos, que solo nos recuerda el conflicto armado, que condujo a la miseria, luto y dolor.

Opinión

Desconectado de la realidad

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 3, febrero 2021 • 12:00 am

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Ningún acto de violencia por pequeño que sea debe tolerarse, aun peor alegrarse por la muerte de otro compatriota o hacer sátira política, para sacar raja en el contexto electoral, no solo es vil, sino que es carecer de toda sensibilidad humana, digo lo anterior porque lo acontecido este 31 de enero del año en curso, donde fueron atacados y asesinados a mansalva dos miembros del partido FMLN, cuando se conducían en una caravana. Este acto fue cometido por fanáticos, que solo nos recuerda el conflicto armado, que condujo a la miseria, luto y dolor.

No sé en qué momento El Salvador retrocedió tanto en la democracia, y los espacios de tolerancia que se conquistaron después de los “Acuerdos de Paz”. Hemos vuelto a los días de odio, división y luto de los años ochenta, donde la ley del más fuerte prevalecía, manipulado por unos cuantos que desde las esferas del Estado, controlaban los hilos de la patria. Es cierto que los partidos que antecedieron al presidente Nayib Bukele, hicieron las cosas mal por décadas, drenaron los recursos públicos como quisieron.

Vivieron al máximo esplendor el nepotismo, privatizaron sin reservas bienes del Estado, las pensiones las repartieron al gran capital. Pero también es cierto que el presidente Bukele, junto a varios de sus funcionarios ahora están siendo señalados por actos de corrupción, donde han drenado varios cientos de millones de dólares, que no saben cómo justificar porque las compras estatales las efectuaron en la oscuridad, sin ley LACAP, para muestra un botón: la Corte de Cuentas recientemente informó que el gobierno central no puede justificar cómo entregó $300 a beneficiarios en el contexto de la pandemia.

Es decir 30 millones de dólares que se esfumaron porque los criterios de entrega son completamente desconocidos, de manera que la corrupción y el nepotismo que pesa sobre los hombros del presidente Bukele, es grande, lo cual le ha generado un desgaste, que también está asociado a las arbitrariedades, los abusos de autoridad, la desobediencia a la Constitución y el sentirse semi dios,  en la que cree que puede estar por encima de todos.

Esta situación lo han conducido a sembrar a diario odio, división y terror en la población en la que ha dicho a los diputados mil veces malditos, ha incitado a sus seguidores quemar un político, también dijo que si fuera dictador mandaría a fusilar a los magistrados de Sala de lo Constitucional, en fin esa retórica de que el presidente Bukele es el bueno, y que los que no piensan como el son los malos, le ha dado resultado, dado que ha logrado dividir a la población, con el mismo discurso que utilizó ARENA y el FMLN,  que les dio enormes réditos políticos por décadas, al fragmentar la población entre derecha e izquierda.

En suma, el discurso de odio irracional, esgrimido desde que el presidente Bukele andaba en campaña ha logrado surtir efecto en las mentes débiles de fanáticos que arrebataron cobardemente la vida de dos salvadoreños, ahora dos familias sufren el dolor y luto, por la pérdida irreparable de sus hijos, en este contexto lo menos que se espera del presidente Bukele, es empatía y solidaridad, no insinuar cosas absurdas. Un mensaje de condolencia a los padres de las personas que fueron asesinadas hubiese sido lo adecuada por humanidad.


Cuando se siembra odio, se cosecha violencia, ahora la Asamblea Legislativa, tiene en sus manos la oportunidad de iniciar un antejuicio invocando el Art 131 N.20 Cn.   en contra del ciudadano presidente a fin de evaluar la incapacidad física y mental, ya que está más que probado que el actuar del presidente raya con conductas fuera del margen legal, por ende es obligación del Fiscal General, actuar con prontitud antes que haya un baño de sangre en contra de todos los ciudadanos que no piensan como el presidente.

Para concluir el presidente Bukele debe saber que la Constitución en el Art 168 Cn. le impone las siguientes obligaciones: Cumplir y hacer cumplir la Constitución, los tratados, las leyes y demás disposiciones legales; Procurar la armonía social, y conservar la paz y tranquilidad interiores y la seguridad de la persona humana como miembro de la sociedad.