El rompimiento con Taiwán y el establecimiento de relaciones diplomáticas con China continental es tema actual. Pero desde el 2006 una parte de empresarios aglutinados en la ASI, la ANEP y en la CCIES acariciaban la idea de abrir oficinas comerciales en China continental. Eran peticiones gallo-gallina: tener acercamientos comerciales sin romper relaciones formales con Taiwán. Lógico, romperlas implicaría dejar que el partido en turno dejara de percibir “recompensas” si no apoyaba internacionalmente a la Isla. Negarlo es negar el caso Flores.

Opinión

Dejemos de sudar calenturas ajenas

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 27, agosto 2018 • 12:00 am

Compartir

El rompimiento con Taiwán y el establecimiento de relaciones diplomáticas con China continental es tema actual. Pero desde el 2006 una parte de empresarios aglutinados en la ASI, la ANEP y en la CCIES acariciaban la idea de abrir oficinas comerciales en China continental. Eran peticiones gallo-gallina: tener acercamientos comerciales sin romper relaciones formales con Taiwán. Lógico, romperlas implicaría dejar que el partido en turno dejara de percibir “recompensas” si no apoyaba internacionalmente a la Isla. Negarlo es negar el caso Flores.

En la década del 2000 algunos empresarios salvadoreños viajaban a China continental para producir bolsos, mochilas y maletas, que luego distribuían y vendían en nuestro país y en la región. “China es un país demasiado importante en el mundo como para que estemos desvinculados de ellos” decía el economista y empresario, Luis Membreño. Nadie criticó eso.

En el 2007, Oscar Arias anunció que su Ministro de Hacienda formalizó relaciones diplomáticas entre su país y China continental, durante una visita a Pekín,  realizada en secreto para los medios de comunicación. Costa Rica rompió 60 años de relaciones justificando su decisión como “meditada y ajustada a las relaciones diplomáticas de la realidad contemporánea”. Nadie dijo nada tampoco.

Pasada una década, China donó un Estadio de 83 millones de dólares, más de 200 carros patrulla a la policía, aviones, una moderna Escuela para la formación de policías y desde el 2012 mantiene un TLC. Después de EUA, China es el segundo gran socio comercial de Costa Rica, muy a pesar del cierre de INTEL, que representaba el 90 % de las exportaciones hacia el gigante asiático.

Es que apoyar a Taiwán en sus propósitos geopolíticos (a cambio de asistencia financiera al partido en turno) o incursionar un mercado de millones de consumidores era el verdadero dilema. Que China mantenga un comercio equivalente a 35 o 40 mil millones de dólares con el continente y que EUA, junto a 177 países, mantengan relaciones diplomáticas con China, tampoco lo cuestiona nadie.

Sobre el caso hay que ver las dos caras de la moneda.1º) El canciller taiwanés ha dicho que fue quien decidió poner fin a 85 años de relaciones diplomáticas con El Salvador porque el FMLN le exigió dos cosas: financiar el proyecto de desarrollo del Puerto de La Unión y las elecciones presidenciales de 2019, tremenda cantidad que Taiwán no estaba dispuesto a dar. 2º) El portavoz del Ministerio de RR.EE. de China, Lu Kang ha expresado que no es razonable la actitud de EUA de oponerse a decisiones soberanas de El Salvador, habida cuenta que aquel país tiene lazos diplomáticos con China desde hace 40 años.


Los berrinches de Trump y las instrucciones a sus diplomáticos sobre el caso son innecesarias. El FMLN saldrá del poder, pero el pragmatismo económico internacional prevalecerá en el nuevo gobierno salvadoreño del color político que sea. Su capitalismo cerrado, ultranacionalista y decayente enfrenta a una China que dentro de poco podría ser la primera potencia comercial del mundo.

Hay que agradecer el apoyo de Taiwán y del “pueblo estadounidense” pero los “Halcones de Trump” no deben ver fantasmas donde no los hay. O acaso ¿Costa Rica es una poderosa base militar china, un país totalitario, antidemocrático, explotador, antiimperialista o punta de lanza del comunismo internacional?

No. Mil veces no. Los ticos han aprendido a no sudar calenturas ajenas.  Mercenarios y potencias extranjeras hicieron que los salvadoreños pusiéramos los muertos en la  guerra, mientras sus agencias de inteligencia analizaban sus experimentos. Hoy, nuestras urgencias son otras; inversión, empleo, seguridad, educación, tecnificación, especialización. Y todo, para ser más competitivos.

Que en noviembre vengan 60 empresas de China que explorarán posibilidades de inversión, no es malo. Lo dañino sería que por cerrazón ideológica, por algunos empresarios hipócritas o por pura mezquindad humana, dejemos de pensar en aquellos que se acuestan sin cenar. Pensemos como los ticos y dejemos de sudar calenturas ajenas.