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De Utilero de la NBA a romper un récord con los Indiana Pacers

Redacción Deportes

jueves 4, marzo 2021 • 9:03 am

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La NBA, esa factoría que cada noche fabrica epopeyas y glosa las hazañas de héroes inesperados, se ha rendido por fin a TJ McConnell. Un jugador que hizo de la tenacidad y la fe sus principales armas para llegar a la élite (pese a que su cuerpo no invitaba a pensar en ello) y que ahora ha hecho historia en una liga pensada para gigantes.

El base de Pittsburgh firmó la mejor actuación de la noche y se convirtió en el décimo jugador en la historia de la liga en firmar un triple-doble con más de 10 robos de balón y es el primero que lo consigue saliendo desde el banquillo. McConnell fue el principal artífice del triunfo de los Pacers ante los Cavaliers (111-114) gracias a sus 16 puntos, 13 asistencias y 10 robos de balón.

La estadística de McConnell frente a los Cavaliers no se queda en eso. El base, además, se convirtió en el primer jugador en la historia en conseguir nueve robos de balón antes del descanso. Además lo hizo sin cometer una sola falta en todo el partido y sin fallar ninguno de los ocho tiros de campo que intentó.

Fue el partido perfecto que sirve para reivindicar la figura de un jugador que ha tenido que sobreponerse a los elementos para ganarse un hueco en una NBA que de primeras le dio con la puerta en las narices, al no ser drafteado por ninguna de las 30 franquicias de la liga en 2015.

El base, cuyo físico no invitaba al optimismo, desoyó los consejos de entrenadores y familiares y desechó numerosas ofertas europeas en su época universitaria para cumplir su sueño: llegar a la NBA. Para ello tuvo que luchar contra su propio cuerpo y los prejuicios que éste ha levantado durante toda su vida deportiva. "No sabía que ahora reclutabas utilleros", le dijo un periodista al entrenador de la Universidad de Duquesne cuando le ofrecieron una beca a McConnell.


Pequeño, 'lento' y un poco enclenque, McConell no podía dejar que nada ni nadie se interpusiera en la carrera que había diseñado desde su más tierna infancia, cuando acompañaba a su padre a los entrenamientos del Chartiers Valley High School donde entrenaba su padre y donde él mismo jugaría años más tarde.

Tildado de enchufado, McConnell pronto tuvo que demostrar a base de coraje y trabajo que ese puesto en la cancha se lo había ganado por sí solo. Igual que cuatro años después se hiciera con una beca de la Universidad de Arizona tras ser nombrado novato del año en la Atlantic 10 como jugador de Duquesne.

En Arizona se hizo un nombre, aunque su físico seguía cerrándole las puertas de la NBA. No así las de Europa. Fue entonces cuando habló con su padre y le prometió que si no conseguía un hueco en la liga haría las maletas y probaría suerte al otro lado del Atlántico.

Pese a no ser drafteado, McConnell estaba decidido a 'incumplir' la promesa a su padre. Llamó a las puertas de los Sixers y con una determinación a prueba de bombas se ganó un hueco en el 'roster' para comenzar una carrera NBA que ya va por su sexto capítulo.