La trágica historia de nuestra moneda, el Colón, tiene tres hitos fundamentales: El 19 de junio de 1934 se fundó el Banco Central de Reserva como una Sociedad Anónima con las funciones de asegurar la estabilidad de la moneda y emitir moneda “con carácter exclusivo”. El segundo hito se produjo la noche del 30 de noviembre del año 2000, cuando los apóstoles del neoliberalismo lograron que se aprobara una ley que sustituía el Colón por el dólar; no importó que el Colón  había mostrado una relativa estabilidad en relación con el dólar en las últimas seis décadas, pero el credo neoliberal condenaba el Colón por ser una “interferencia nociva del Estado en la economía”.

Opinión

De la Dolarización al Bitcoin Nos somete a depender de una seudo moneda que carece de respaldo y de leyes reguladoras y padece de un alto nivel de volatilidad y de incertidumbre…

Rubén I. Zamora / Abogado, político y diplomático

miércoles 23, junio 2021 • 12:00 am

Compartir

La trágica historia de nuestra moneda, el Colón, tiene tres hitos fundamentales: El 19 de junio de 1934 se fundó el Banco Central de Reserva como una Sociedad Anónima con las funciones de asegurar la estabilidad de la moneda y emitir moneda “con carácter exclusivo”. El segundo hito se produjo la noche del 30 de noviembre del año 2000, cuando los apóstoles del neoliberalismo lograron que se aprobara una ley que sustituía el Colón por el dólar; no importó que el Colón  había mostrado una relativa estabilidad en relación con el dólar en las últimas seis décadas, pero el credo neoliberal condenaba el Colón por ser una “interferencia nociva del Estado en la economía”.

El tercer hito se presentó la noche del martes 8 de junio de 2021 cuando los diputados del partido oficial Nuevas Ideas y sus asociados, fieles a su trayectoria de obedecer diligentemente al Presidente, aprobaron convertir la criptomoneda Bitcoin en moneda nacional, con dispensa de tramites (urgencia) y sin permitir una seria discusión.

No estoy en contra del uso privado de las criptomonedas, esa es decisión de cada persona o empresa; no soy favorable a las especulaciones, ni con noticias ni con dinero, pero respeto el derecho de quien lo haga, como respeto el fumado dentro de casa, pero no en público.

LO GRAVE, INSÓLITO E ILEGAL es la decisión del gobierno de darle al Bitcoin un carácter oficial y obligatorio como moneda de circulación legal para recibir pagos y salarios de empleados públicos y privados. Esto es inaceptable pues nos somete a depender de una seudo moneda que carece de respaldo y de leyes reguladoras y padece de un alto nivel de volatilidad y de incertidumbre, lo cual genera serios problemas para la economía familiar y la seguridad monetaria de los habitantes y del erario público. La introducción de esta seudo moneda es una medida de consecuencias mucho más graves que la dolarización.

 

Un par de ejemplos:


Tomemos el caso de un empleado que gana mensualmente $500 libres, pero lo recibe en Bitcoin; propiamente hablando no le pagan en Bitcoin, sino en “SATOCHI”, QUE ES LA CIEN-MILLONESIMA PARTE DEL BITCOIN (casi todas las monedas tienen el centavo como su fracción más pequeña, pero el bitcoin se divide en 1OO,000,000). Como ese día el bitcoin se cotizaba a 40,000 dólares, los $500 de su salario se convirtieron en 1,250,000 Satoshi, pero cuando, a mediado del mes, sale a comprar leche para sus niños se topa con la realidad que ese día el valor del bitcoin cayó a 35,000, por arte de magia, su salario ya no fue 500 sino de $437. 75, (porque su Satoshi bajo de 0.0004 a 0.00035).

Otro ejemplo: Los supermercados operan diariamente con más de mil precios de sus mercancías, tienen que marcarlo en cada producto más el 13% del IVA. Si se introduce el Bitcoin en este campo, esto significará una locura tanto para los dueños de la empresa como para los compradores y el Ministerio de Hacienda: la empresa tendrá que mantenerse marcando nuevos precios en todos los productos diariamente y a veces dos por día; las dificultades no terminan allí, pues deben registrar, diariamente los precios y el IVA recolectado lo que implica una seria dificultad para su contabilidad y otra no menos seria para la supervisión de Hacienda; por otro lado, el comprador no tendrá seguridad del precio de los productos y no podrá calcular sus propios gastos.

Pero lo que es cierto es que esto costará mucho dinero que se reflejará en los precios. Finalmente, con precios y costos fluctuantes las puertas se abren para la evasión de impuestos y el gobierno no tiene forma de descubrirlo.

La verdad es que el Presidente, con esta iniciativa, nos está mandando a caminar bajo un temporal… pero sin sombrilla.