La semana pasada escribía en Twitter la embajadora de los Estados Unidos en nuestro país: “Como funcionarios públicos, no existe mayor privilegio y responsabilidad que el de representar a los ciudadanos”. Lo escribió en ocasión de tomar posesión las nuevas autoridades legislativas y municipales. Como esto atañe a aspectos de la ética de los individuos metidos en política, pasaron desapercibidas por los que andan de berrinche en berrinche.

Opinión

De berrinche en berrinche

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 7, mayo 2018 • 12:00 am

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La semana pasada escribía en Twitter la embajadora de los Estados Unidos en nuestro país: “Como funcionarios públicos, no existe mayor privilegio y responsabilidad que el de representar a los ciudadanos”. Lo escribió en ocasión de tomar posesión las nuevas autoridades legislativas y municipales. Como esto atañe a aspectos de la ética de los individuos metidos en política, pasaron desapercibidas por los que andan de berrinche en berrinche.

El Frente y GANA están molestos por la falta de proporcionalidad en la junta directiva legislativa. Es “matonería y prepotencia”, dicen. Es un desdoblamiento peligroso para los que en su desesperación por quebrar la alianza ARENA-PCN-PDC le ofreció los votos a ARENA para que asumiera la presidencia legislativa los tres años completitos. La alianza no cayó en la trampa, el chelito se encachimbó más y vació su oficina que ocupaba como circunstancial inquilino, aduciendo que todo estaba cargado a su nombre. Puro berrinche.

Para el ciudadano Juan Valiente, lo razonable hubiese sido tres diputados para ARENA, dos para el FMLN, uno para GANA y uno al PCN, pero ya sabemos que el buen juicio (fruto de la razón) no es algo que precisamente caracterice a nuestra añeja clase política. Así, se estarían cumpliendo las palabras del escritor Federico Hernández Aguilar: “ARENA administra mal sus triunfos, tiende a engrandecerse, a creer que la gente la quiere y afloja en un montón de cosas”.

Si el fin de la alianza ARENA-PCN-PDC es “dar rumbo y predictibilidad al país”, magnífico. Pero si asumen demencia del mensaje del electorado el 4M, sería decepcionante.

“Los Martínez”, por su parte, se presentan ante los medios con un discurso tan suave, que más bien parecen niños cantores de Viena. No dicen ni pío de su secretario general, que culpa a los “medios de la derecha” de la debacle; mientras su fracción no quiere entregar las ocho oficinas que perdieron en la Asamblea. Quijano ya les advirtió: “si no las entregan, cambiaré las cerraduras”. Puro berrinche.

Por el lado de los presidenciables, hoy resulta que el pelón dice que la matonería, la corrupción y la compra de voluntades fueron las que le robaron las elecciones. Puro berrinche.


Calleja, inserto dentro de una nueva generación de políticos, enfrenta el reto de sanar las heridas; unir a la primera fuerza política alrededor de principios, no de personas; rescatar la credibilidad en ARENA y, fundamentalmente, traducir en votos la enorme cantidad de gente que gobiernan en los territorios. Ni ARENA ni Calleja deben repetir errores del pasado.

Del exalcalde capitalino y su partido en formación, no se sabe cuál es la doctrina política y modelo económico que proponen. Hay un vacío en eso, a menos que el discurso del excomandante Logan sea su guía: un feroz odio contra los ricos, capitalistas e imperialismo. Una idea no tan nueva, porque viene desde el panfleto comunista del siglo XIX. Raro eso, porque el que llaman “el mesías” es empresario y ha dicho que no admitirá “gente con un oscuro pasado”.

Calleja y Bukele son fruto del  cansancio de la gente por las mañas, ineptitud y corrupción de los políticos tradicionales; fruto de las torpezas y corrupción de las últimas seis gestiones presidenciales, que llevaron al último presidente de ARENA a la cárcel y al primer presidente del FMLN a asilarse en la “democrática” Nicaragua, aconsejado por el propio partido en el gobierno.

Finalmente, hay un par de muchachos con potencial, Johnny Wright Sol y Juan Valiente. Tuvieron la firmeza de sostener posiciones político-parlamentarias que contrariaban a su propio partido. Salieron del mismo sin hacer berrinches, sin hablar mal del ente político que los potenció. Solo el tiempo dirá si logran incidir en las presidenciales con el movimiento político que buscan organizar.

Lo mejor que los políticos pueden hacer es ponerse serios, dejar de andar de berrinche en berrinche  y actuar en base a las sabias palabras de la Embajadora Manes.