Economía

Cuatro retos y oportunidades para mejorar la competitividad de El Salvador La pandemia del covid-19 generó impactos en todo el mundo en 2020, sin embargo, algunos países podrían salir antes -y más fortalecidos de la crisis-. Fusades cree que el país tiene enfrente la oportunidad de concertar para evitar ser lastrado por una crisis profunda por varios años.

José A. Barrera

martes 26, enero 2021 • 3:35 pm

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Según estimaciones de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), la economía salvadoreña tuvo una caída de hasta -7.2 % en 2020 tras soportar una de las cuarentenas más largas en la región.

El panorama pone más presión para el desarrollo de una agenda de competitividad, ya pese a que todas las economías del mundo sufrieron por la primera pandemia en un siglo, otros países pudieron avanzar.

Fusades anticipa que más allá de las afectaciones por la crisis, este bache se combinó con un aumento de la incertidumbre económica, por otros factores como la vulneración a la institucionalidad democrática, el clima electoral y la corrupción.

Este es el panorama que dibuja la entidad y algunas soluciones para impulsar la competitividad y la adopción de tecnología para no quedar a la  cola del desarrollo.

Competitividad se rezaga

La competitividad del país retrocedió 55 puestos en 16 años. Esto se tradujo en bajo crecimiento (2.1 % en la última década) e insuficiente para la generación de empleo.


El clima para hacer negocios también se ha deteriorado mientras se mantiene en la posición 91 del Doing Business, mientras hay rubros como construcción donde el país se mantiene en la posición 168, protección de inversionistas minoritarios 140, apertura de negocios 148, y cumplimiento de contratos 126.

Se necesita una recuperación veloz

Se estima que la crisis asociada con el covid-19 provocará un aumento de la pobreza del 6.5 %, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Fusades, por su parte, estima que habrá una disminución de 10% y que dicho agravamiento afectaráprincipalmente a la clase media y a las familias de ingresos medios bajos.

El empleo formal disminuyó 45,003 plazas respecto a febrero; pero en el año ingresarán 55,000 personas a buscar empleo. En su análisis la entidad considera que 2021 "será el año con mayor insatisfacción laboral".

Acelerar la transformación digital

La pandemia representó un fuerte shock para la estructura productiva. En su análisis, Fusades anticipa que hay un fuerte rezago en la prepandemia en materia de transformación digital.

"No estábamos preparados en 2019, ya que solamente el 58.9% de las empresas disponía de página web, y el 14.9% brindaba el servicio de pago en línea", dice el informe de Fusades que cree que estos factores pueden explicar este fenómeno es la baja cobertura de Internet en el país, y el lento avance de la legislación digital que desincentiva el uso de la plataforma (firma electrónica, protección de datos, seguridad digital, inclusión digital universal, entre otros).

Urge coordinar el trabajo del sector público y privado

Fusades dice que el país tiene capacidad de concertar y que un gran paso en ese sentido fueron los Acuerdos de Paz de 1992.

"La severa crisis nacional generada por el conflicto armado fue superada por acuerdos cooperativos entre los dos bandos, que generó un clima de reformas y de certidumbre basados en la firma de los Acuerdos de Paz en enero de 1992.

Esas experiencias son vitales, para recordar que un fin como el desarrollo nacional, debe mover las voluntades para acordar acciones que prioricen una agenda de medidas que permitan mejorar los pilares de la competitividad del país", dice el análisis de la entidad.

Fusades consigna en su informe "Competitividad y transformación digital: priorizando medidas para superar el impacto covid-19" que de lograr impulsar estas oportunidades se podrían generar velozmente los empleos perdidos y se logren crear 55,000 empleos formales por año, esto implica una tasa de crecimiento de la economía arriba de 6 %.

La entidad advierte que "con las finanzas públicas extenuadas por el alto endeudamiento, la prosperidad de las familias salvadoreñas provendrá de la velocidad de expansión de la producción en los próximos 10 años".