Vemos a menudo caricaturas sobre bitcoin muy parecidas a las que hacían referencia a Internet en los años noventa: “Es algo para frikis”, “solo se usará para actividades criminales”, “jamás nadie confiará su dinero para algo puramente digital”... El argumento más popular en el último año ha ido dirigido al consumo energético de bitcoin y su impacto en el medio ambiente. ¿Cuánta energía debería consumir un sistema monetario?

Opinión

¿Cuánta energía consume bitcoin?

Leopoldo Moreno de la Cova / Economista español @leoMCY1

viernes 8, octubre 2021 • 12:00 am

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Vemos a menudo caricaturas sobre bitcoin muy parecidas a las que hacían referencia a Internet en los años noventa: “Es algo para frikis”, “solo se usará para actividades criminales”, “jamás nadie confiará su dinero para algo puramente digital”... El argumento más popular en el último año ha ido dirigido al consumo energético de bitcoin y su impacto en el medio ambiente. ¿Cuánta energía debería consumir un sistema monetario?

Uno de los mayores problemas de los sistemas monetarios es la confianza. Necesitamos confiar en un tercero que verifique las transacciones y asegure el funcionamiento del sistema. En el sistema Fiat actual, los bancos y otros numerosos intermediarios son quienes realizan esta tarea, supervisando todas las operaciones, verificándolas y cobrando por ello una comisión. Bitcoin automatiza este proceso y logra llevarlo a cabo por una fracción del coste del sector bancario tradicional con un sistema llamado “minería”.

La minería utiliza las matemáticas para llevar a cabo esta verificación, en un proceso llamado “Protocolo de Prueba de Trabajo”. Para verificar que una transacción ha ocurrido, se deberá resolver un acertijo matemático que sólo puede ser resuelto mediante prueba y error. Los mineros, que son solo ordenadores, resuelven estos acertijos a base de poder computacional, y cada vez que esto pasa, se confirman las transacciones y se generan nuevos bitcoins. Todo esto puede sonar algo complejo, pero viene a significar que bitcoin utiliza energía para validar transacciones de forma automática, y que gracias a esta energía, la red y los bitcoins se mantienen seguros.

Cabe destacar que el consumo de energía no equivale a emisiones de carbono. No se puede determinar que algo contamine solo porque consume mucha energía, especialmente sin saber de dónde proviene exactamente. Las fuentes de energía renovables (eólica, solar, hidroeléctrica o geotérmica), están aumentando constantemente y hoy, un 56% de la energía utilizada para minar Bitcoin proviene de este tipo de fuentes. Este porcentaje, no solo es mayor que el mix energético de cualquier país (Europa tiene el mix más renovable con un 49,5%) sino que continúa aumentando día a día.

Esto no se debe a que los mineros de bitcoin estén especialmente preocupados por el medio ambiente, sino a otra característica del bitcoin; como la minería no tiene que estar cerca de una población o en ninguna zona geográfica específica, aprovecha plantas de energía renovable a menudo en zonas remotas, desde donde los costes de transmisión son prohibitivos y que en ocasiones se encuentran en desuso. Hemos visto cómo esto ha ocurrido en Canadá, solo en la provincia de Quebec se produce un excedente energético equivalente a 100 tWh a lo largo de una década, suficiente para abastecer a 6 millones de viviendas durante un año. El 97% de esta energía proviene de fuentes hidroeléctricas, convirtiendo a esta, en la provincia con los precios de electricidad más baratos de toda Norteamérica.  Gracias a bitcoin, esta energía que hasta ahora se desperdiciaba, se utiliza para hacer de la red de bitcoin la más segura que existe. Como dice Charlie Munger, socio de Warren Buffet: “Enséñame el incentivo y te enseñaré el resultado”. Bitcoin crea un sistema de incentivos donde el correcto funcionamiento y la mayor eficiencia equivale al mayor beneficio.

En lo referente a la cantidad, la red de bitcoin utiliza 189 tWh, un 0.117% de toda la energía consumida mundialmente. Esto es una cantidad grande, pero también lo es el tamaño de esta red y la utilidad que proporciona. Como mencionamos antes, al hablar de impacto medioambiental, es importante recordar que cualquier consumo es demasiado cuando uno no ve la utilidad de una acción. Cada Navidad, Estados Unidos consume sólo en luces decorativas más energía de la que consumen en todo el año países como El Salvador, Paraguay, o Luxemburgo, y esto no parece suponer un problema para nadie; y ya ni hablemos del petrodólar... Sin embargo, la falta de conocimiento acerca del funcionamiento de Bitcoin, contribuye a que su consumo se demonice.


Henry Ford propuso en los años 20, medir el precio del dólar con una unidad de energía en lugar del patrón oro, curiosamente, presentando grandes similitudes con la propuesta actual de bitcoin, en un intento de crear una moneda independiente del control monetario del sector bancario.  Es también este conocido empresario, quien tras experimentar cómo funcionaba el sistema bancario dijo: “Es bueno que las personas de nuestra nación no entiendan la banca y nuestro sistema monetario, ya que si lo hicieran, tendríamos una revolución antes de mañana por la mañana.”

Bitcoin no sólo no desperdicia energía, sino que hace de ella uno de los usos más eficientes que hayamos visto jamás. A través del consumo energético de la minería, consigue preservar las cualidades más importantes del dinero y con ello, la creación del único sistema de pagos público y global.