Buenos Días

Cuando hasta los policías huyen de la violencia

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 25, octubre 2016 • 12:00 am

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Los medios nacionales e internacionales se han hecho eco en estos días de los casos de policías salvadoreños pidiendo asilo en Estados Unidos, porque huyen de la incontrolable violencia en el país. Dramático. Como decía el programa de Chespirito: “¿Y ahora quién podrá defendernos?”.

Vivir en El Salvador es de alto riesgo. Todos los ciudadanos lo sabemos.  Todos tenemos familiares o amigos que viven en el extranjero y a diario nos preguntan qué hacemos aún aquí, ante las terribles noticias que salen del país.

Evidentemente en la primera fila de ese enorme alto riesgo están los agentes de la PNC. En los últimos años, han asesinado más de uno a la semana y muchos han sufrido la muerte de sus familiares más cercanos, precisamente por represalias de su trabajo. Sabemos de la desesperación de la gente por huir -hasta el propio presidente de los Estados Unidos lo dijo- pero cuando hasta los policías están desesperados por huir también, nos damos cuenta de la verdadera dimensión del problema de la violencia en El Salvador.

Para muestra un botón: el fin de semana hubo 26 asesinatos, ayer ya sobrepasábamos la docena, incluyendo la hija de una diputada suplente del FMLN. Nadie está a salvo en el país, sabemos que la criminalidad ha sido capaz de los delitos más macabros y horribles.

Ahora imaginemos a los pobres policías que viven bajo la tensión directa de perder la vida en un enfrentamiento con los delincuentes o bajo la crisis psicológica de tanto asesinato que ven. Y si a eso le suma usted, la paga  que no vale la pena para arriesgar la vida,  el escaso agradecimiento de la sociedad hacia ellos y las complicaciones legales que trae hasta dispararle a un delincuente. Comprendo a los policías que huyen.