Solo hace tres semanas países en vías de alcanzar coberturas de vacunación substanciales, entraban con altas esperanzas de volver con sus vidas “cuasi” normales. Líderes sanitarios, como el Centro para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en Ingles), publicaban el levantamiento de restricciones para vacunados, como la libertad de circular sin mascarillas, aun y en lugares cerrados como los centros comerciales, para personas con vacunación completa. Solo hace tres semanas, yo me sentía más tranquilo, y seguro que lo peor ya estaba atrás. Pero la variante delta, ha cambiado por completo el panorama. La aparición de la variante Delta, con sus dos mutaciones en la espiga S, nos secuestra y obliga a reimponer las medidas de protección, que ya pensábamos eran cosa del pasado.

Opinión

Cuando casi regresábamos a la normalidad: ¡la variante Delta! La variante Delta, ha cambiado por completo el panorama. La aparición de la variante Delta, con sus dos mutaciones en la espigaS, nos secuestra y obliga a reimponer las medidas de protección…

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

jueves 12, agosto 2021 • 12:00 am

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Solo hace tres semanas países en vías de alcanzar coberturas de vacunación substanciales, entraban con altas esperanzas de volver con sus vidas “cuasi” normales. Líderes sanitarios, como el Centro para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en Ingles), publicaban el levantamiento de restricciones para vacunados, como la libertad de circular sin mascarillas, aun y en lugares cerrados como los centros comerciales, para personas con vacunación completa. Solo hace tres semanas, yo me sentía más tranquilo, y seguro que lo peor ya estaba atrás. Pero la variante delta, ha cambiado por completo el panorama. La aparición de la variante Delta, con sus dos mutaciones en la espiga S, nos secuestra y obliga a reimponer las medidas de protección, que ya pensábamos eran cosa del pasado.

¿Pero cuál es la situación en nuestro continente?

La variante delta ha desatado un tsunami de nuevos casos a nivel mundial. Esta nueva ola afecta seriamente a países como los Estados Unidos, donde el aumento de nuevos casos en las últimas tres semanas sobrepasa los casos observados en la misma época durante el 2020.

Esto se da ante un panorama de la región Latinoamericana y del Caribe (LAC), donde la inequidad al acceso de vacunas y la politización, principalmente de gobiernos como Brasil y México, no han permitido una respuesta adecuada a la pandemia. Por el contrario, la región se ha visto más afectada que cualquier otra parte del mundo, con más de 1,8 millones de muertes por COVID-19 y más de 69,7 millones de casos hasta junio de 2021, y una asombrosa contracción del 6,8% del producto interior bruto en 2020. Y mientras Uruguay y Chile han logrado vacunar completamente al menos a la mitad de su población para el 30 de julio (alrededor del 63% en ambos casos), en países como Honduras, Nicaragua y Guatemala, la proporción de personas completamente vacunadas es inferior al 4%. Incluso Brasil, a pesar de un sólido historial de campañas de vacunación exitosas, sólo ha vacunado completamente al 18% de su población. Eso hace que, en nuestra Centroamérica, nos encontremos particularmente vulnerables ante una nueva variante, que, por sus nuevas características físicas, es en realidad una nueva cepa del SARS-CoV-2.

Esta nueva cepa del virus es más contagiosa y más virulenta. El CDC han calculado que las personas no vacunadas tienen hasta ocho veces más probabilidades de infectarse con Covid-19 y experimentar síntomas. También tienen 25 veces más probabilidades de ser hospitalizados con síntomas graves y 24 veces más probabilidades de morir a causa de la infección, en comparación con las personas vacunadas.

Sin embargo, en poblaciones con altas coberturas de vacunación, la historia es diferente. En los Estados Unidos países esta oleada se produce cuando el país está alcanzando un hito: el 70% de la población mayor de 18 años ha recibido al menos una dosis de la vacuna Covid-19. La inmunidad está mucho más extendida ahora, y la atención médica de Covid-19 ha mejorado mucho. Como resultado, las muertes (hasta ahora) no están aumentando al mismo ritmo que los casos. Esa sería la esperanza en un mundo más vacunado: Incluso si algunas personas se infectan, es más probable que el virus sea una molestia temporal que un evento que amenace la vida. Los vacunados pueden esperar esa protección, incluso cuando la variante delta se afiance, pero los no vacunados se enfrentan a un virus más peligroso por sí mismos.


Cuando se compara esta nueva ola de casos con lo que paso hace un año se observa: las personas no vacunadas constituyen el 90% de los nuevos casos confirmados. Es cierto, existe una proporción de nuevos casos con síntomas en gente vacunada, pero estos son solamente en 5% de los casos, y estos contagios en su gran mayoría experimentan una enfermedad leve, sin requerir hospitalización. Por último, también estamos observando una pequeña proporción de nuevos casos en personas vacunadas, contagiadas pero que no experimentan ningún síntoma.

Hemos entrado en una nueva fase de la pandemia, con una mezcla de casos más complicada que la que hemos visto antes. Pero lo que no ha cambiado es que las vacunas siguen siendo la mejor protección contra el virus.