Hace algunos años atrás la cadena inglesa de tiendas Topshop encargó a un equipo de psicólogos encuestar  a sus clientes que estaban en el rango de la generación “Y”,  es decir los nacidos entre 1981 y hasta 1999. En ese contexto entrevistaron a 800 personas y los resultados fueron impresionantes y difíciles de creer, dado que mostraron una imagen alarmante de una generación cada vez más solitaria, perdida y desafiante a los valores tradicionales. Ninguna generación pasada ha estado tan solo como esta, ya que el uso promedio de Facebook de la “generación Y” fue de seis horas y media al día.

Opinión

¿Cuál será tu legado? La humanidad ahora está viviendo uno de los momentos más críticos, ya que hemos llegado al tiempo, donde lo importante no es la calidad del ser humano, sino la popularidad en la redes sociales

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

jueves 15, julio 2021 • 12:00 am

Compartir

Hace algunos años atrás la cadena inglesa de tiendas Topshop encargó a un equipo de psicólogos encuestar  a sus clientes que estaban en el rango de la generación “Y”,  es decir los nacidos entre 1981 y hasta 1999. En ese contexto entrevistaron a 800 personas y los resultados fueron impresionantes y difíciles de creer, dado que mostraron una imagen alarmante de una generación cada vez más solitaria, perdida y desafiante a los valores tradicionales. Ninguna generación pasada ha estado tan solo como esta, ya que el uso promedio de Facebook de la “generación Y” fue de seis horas y media al día.

Una buena parte de los entrevistados consideraron que el trabajo ¡era algo que encajaba entre Facebook y el almuerzo! Se dieron cuenta de que la personas tenía un gran número de “amigos virtuales” pero un sentimiento creciente de soledad. No hay nada de malo con las redes sociales, pero no sustituyen de ningún modo las relaciones humanas cara a cara, ya que fuimos creados por Dios para interactuar íntimamente con el creador tal como sucedía en el Génesis, así como para desarrollar relaciones interpersonales con otros seres humanos, por ello Dios le proporcionó a Adán una esposa que constituyó la compañía idónea.

Ciertamente, la familia nace en el corazón de Dios para proporcionar compañía y evitar así la soledad. El Señor Jesucristo dejó un ejemplo de relaciones profundas con hombres y mujeres, además del vínculo matrimonial. Estos ejemplos de amistad invariablemente condujeron al amor fraterno y a la unidad, que hicieron a un lado a la soledad y por medio de ello se crearon asociados fuertes, esto lo podemos notar en el evangelio de Juan 15:15. Cuando el Señor Jesucristo llama a sus apóstoles amigos, ya sea que los lazos que se efectúen por la vía matrimonial o por medio de la amistad fraterna, la lealtad siempre será crucial.

Evidentemente la humanidad ahora está viviendo uno de los momentos más críticos, ya que hemos llegado al tiempo, donde lo importante no es la calidad del ser humano, sino la popularidad en la redes sociales, es decir que la amistad ahora se mide por los likes y los comentarios. Una persona vale poco o mucho por su perfil, el contenido que comparte y por el número de seguidores, de modo que es más famosa una jovencita que vive exhibiendo su cuerpo en las redes sociales que el profesor de historia o el  investigador de una universidad,  lo mismo ocurre con los llamados influencers.

De modo que el mundo está al revés, donde la vulgaridad ha rebasado la sobriedad y cualquiera se puede volver millonario subiendo videos con contenidos sin sentido, carente de valores, obscenos, estridentes, con mensajes de confusión, que conducen a las nuevas generaciones directo a la anarquía y desafiante a los valores tradicionales, como el amor a Dios, a la patria y a la familia, de manera que la nueva generación de padres de familia necesita urgentemente ser reeducados para construir un legado importante  en la mente y corazón de los niños que ahora están naciendo.

Tal como el Dios de Israel enseñó, en el libro de Deuteronomio 6:6-9.  “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.


Es tiempo que los padres de familia nos responsabilicemos de cuidar, guiar e instruir de la mejor manera a nuestros hijos, para que cuando crezcan no pregunten qué les dará su país, sino que estén dispuesto a dar y no a recibir.

Necesitamos grabar en el alma y el corazón a nuestros hijos, la integridad, demostrándoles que con honestidad, esfuerzo y una buena actitud podrán salir de la pobreza a las que muchos sin pedirlo nacieron así, lo cual no es su culpa, pero si será culpa de ellos morir en esa condición, por ello es fundamental, que leguemos en las nuevas generaciones, el amor al Señor Jesucristo, el respeto a las leyes y a las autoridades, para que cuando crezcan y les toque ocupar un puesto de función pública no lleguen a robar, sino a producir.