A casi seis meses de la incursión del virus SARS-CoV-19 en nuestra región centroamericana, y bajo un ambiente altamente politizado de una emergencia sanitaria, que nos lleva a discusiones estériles, y confusión, se nos hace necesario hacer un alto en el camino y reflexionar acerca de donde estamos y para donde vamos.

Opinión

COVID-19 en Centroamérica: ¿saliendo o empeorando?

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo

miércoles 26, agosto 2020 • 12:00 am

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A casi seis meses de la incursión del virus SARS-CoV-19 en nuestra región centroamericana, y bajo un ambiente altamente politizado de una emergencia sanitaria, que nos lleva a discusiones estériles, y confusión, se nos hace necesario hacer un alto en el camino y reflexionar acerca de donde estamos y para donde vamos.

¿Pero dónde estamos?

Latinoamérica continúa ascendiendo y acumula hasta el 20 de agosto 6.4 millones de casos, con Brasil, México, y Perú liderando la región. Centroamérica hasta este día acumula 257 mil casos (sin incluir a Nicaragua, que mi amigo Neto siempre me indica que sus datos no son fiables). O sea que, de cada 100 casos en Latinoamérica, cuatro son reportados en Centroamérica. Panamá, con 83 mil casos, lidera a la subregión, y El Salvador con 23 mil, el que menos casos reporta hasta este momento. Aunque el epicentro de la pandemia todavía se localiza en las Américas, con Estados Unidos y Brasil, liderando tanto en numero de casos como en numero de muertes, durante las ultimas semanas se ha observado en la región centroamericana una desaceleración en la circulación del virus.

Durante los últimos siete días, la subregión muestra un crecimiento porcentual diario promedio de 1.53%, con Costa Rica (2.43%) mostrando un crecimiento superior al del resto de países.  Este país junto con El Salvador (1.21%), muestran crecimientos sin mucha variabilidad en su curva de crecimiento, al contrario de Panamá, Guatemala y Honduras, que durante la semana muestran crecimientos, que, aunque menores en promedio (0.94%, 1.02%, y 1.09% respectivamente), son bastante variables de un día para otro. Este fenómeno podría deberse a una sobrecarga del sistema de vigilancia en dichos países y retrasos en el proceso de información.

La sobrecarga de infecciones al sistema de salud de los países, si asumimos que la virulencia del virus y la demografía de la región es similar, se traduce por la proporción de muertes en enfermos de COVID-19 o tasa de letalidad. Esta tasa es mayor en Panamá (4.92%) y Guatemala (4.17%), con una carga media en El Salvador (2.70%) y Honduras (2.03%), y menor en Costa Rica (1.26%). Este dato evidencia que el sistema de salud de Costa Rica esta manejando de manera más optima los casos hospitalizados de COVID-19, y que la presión progresiva que han sufrido Panamá y Guatemala están sobresaturando el sistema hospitalario con la consiguiente merma en la calidad de este. Las muertes por millón en Panamá son 6.5 veces mayores que las muertes por millón en Costa Rica.

La tasa de recuperación de casos (proporción de personas curadas de COVID-19 del total de personas infectadas con el virus), promedio en la subregión es de 50%. Guatemala (82%) y Panamá (71%) están arriba del promedio, por el contrario, El Salvador (49%), Costa Rica (32%) y Honduras (15%), están por debajo. Un valor alto de este indicador evidencia parcialmente un éxito en el tratamiento y manejo del programa de contención, aunque también características demográficas y socioeconómicas podrían influir. En el caso de esta epidemia, la estrategia de testeo influye también. Honduras tiene el más alto índice de positividad de las pruebas, 40 pruebas de cada 100, son positivas; por el contrario, El Salvador tiene el menor índice de positividad con 8 pruebas positivas por cada 100.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que una tasa de positividad del 5% o menos indica que la epidemia esta siendo controlada. En conclusión, podemos decir, que la curva epidémica en tres países de Centroamérica (Panamá, Honduras, y El Salvador), esta con tendencia a la disminución, Guatemala se encuentra meseta, y Costa Rica con tendencia al aumento. En general, la subregión pareciera estar estabilizándose, y podría continuar con esta tendencia, siempre y cuando se les permita a los gobiernos implementar un levantamiento progresivo y cuidadoso de las medidas de contención. De lo contrario la situación podría cambiar abruptamente y llevarnos al caos sanitario.