José Ugaz dice que el problema es estructural. / Cortesía

Política

Corrupción no depende de cambios de gobierno: Ugaz

Yolanda Magaña

viernes 13, julio 2018 • 12:00 am

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El jurista peruano José Ugaz, exfiscal general que llevó a prisión al expresidente peruano Alberto Fujimori, aseguró ayer en El Salvador que la corrupción no se resuelve con un cambio de partido en el gobierno, sino que es un problema estructural que exige profundas reformas de estructuras sociales.

“El problema en El Salvador de la gran corrupción es un problema estructural, no se va a resolver poniendo algunos facinerosos en la cárcel, eso hay que hacerlo sin duda, pero se tienen que hacer profundas reformas a nivel cultural, la reforma política, hay que regular el financiamiento de la política para que no venga el crimen organizado o de grupos de interés que cobran la factura, hay que hacer una profunda reforma en educación para que entiendan que el hecho no es un problema genético”, fueron sus palabras.

Ugaz dijo en su ponencia en el proyecto “Acuerdo de país contra la corrupción” que el problema “no es que elegimos siempre a la persona equivocada” (en el gobierno), sino que la corrupción es un problema sistémico. “La corrupción es un problema sistémico, no es de buenos o malos, no es que viene otro partido político y las cosas van a cambiar, no es que la izquierda o la derecha”, insistió.

Ugaz, quien reconoció que en El Salvador el problema de corrupción es severo, señaló que ésta viola los derechos humanos y es una amenaza a la seguridad mundial. Dijo que, mientras la corrupción mueve un trillón de dólares al año –una cifra que tiene 18 ceros–, terminar la pobreza costaría $65,000 millones.

Para explicar ello, resumió así el caso de Fujimori: un personaje totalmente desconocido que llega al gobierno sin partido y sin plan de gobierno, pero acompañado de su asesor: Vladimiro Montesinos, exmilitar destituido de las Fuerzas Armadas cuando fue sorprendido vendiendo secretos militares al Pentágono.

Contó cómo Fujimori intervino el poder judicial, disolvió el Congreso, controlaba el Ejecutivo, hizo pacto con el sector privado, tomó control de los medios de comunicaciones y tenía un grupo paralimitar para matar a sus adversarios. El poder judicial era, dijo, un dóberman del régimen, le garantizaba impunidad y servía de caja para cobrar sobornos. Incluso pagaba a dueños de televisoras. “Hay vídeos donde aparecen los dueños de las televisoras llevando en bolsas de papel millones. Uno nunca veía una noticia crítica al régimen”, relató. El segundo ejemplo de Ugaz fue el caso Lava Jato, “una estructura de corrupción que se exporta de Brasil e impacta a 12 países de América Latina, entre ellos El Salvador”. Le adjudicó cuatro características: la implicación de cabezas de Estado, la creación de un departamento especial para administrar sobornos a nivel mundial, el funcionamiento de empresas off shore y la compra de un banco.