Los nuevos diputados que iniciarán funciones a partir del próximo 1 de mayo no tienen motivos para bajarse el salario, basta que renuncien por mandato de ley a los privilegios individuales y colectivos y que realicen una función apegada a las leyes de la república. Sus altos salarios son acorde al cargo que desempeñarán.

Opinión

Consejos para no ser “dipurratas”

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 16, marzo 2021 • 12:00 am

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Los nuevos diputados que iniciarán funciones a partir del próximo 1 de mayo no tienen motivos para bajarse el salario, basta que renuncien por mandato de ley a los privilegios individuales y colectivos y que realicen una función apegada a las leyes de la república. Sus altos salarios son acorde al cargo que desempeñarán.

Los actuales diputados y de los períodos anteriores han gozado de excesivos privilegios en cuanto a viáticos, gastos personales, seguridad privada y fondos para contratar a zutano y mengano en plazas fantasmas o en cargos para nada idóneos. Por ejemplo, hay quienes son contratados como asesores, cuando apenas saben leer y en realidad desempeñan labores de activistas partidarios. Otros han sido contratados como agentes de Protección a Personalidades Importantes (PPI), pero nunca han desempeñado esa labor.

Mi consejo a los nuevos diputados es que para no parecerse a los “dipurratas” deben actuar con suma transparencia y apegado a las necesidades de la población, pues de lo contrario serán igual o peor que ellos. No deben actuar por mandato partidario, sino por mandato popular. Deben tener presente que nadie, absolutamente nadie está sobre la ley, por ende nadie está obligado a obedecer una orden ilegalaunque esta emane de autoridades partidarias o del Órgano Ejecutivo. Su misión es legislar sin sobrepasar la Constitución y sin afectar los intereses de las actuales y futuras generaciones. Deben tener presente que la democracia conlleva sustentar la separación de poderes, los cuales deben concatenarse cuando apunta al beneficio de la sociedad sin trasgredir las leyes.

Deben cuanto antes tomar el “toro por los cuernos” y renunciar al fuero, incluso, proponer a la comisión Ad Hoc que estudia las reformas, que entre las reformas a la Constitución incluya la eliminación de ese privilegio innecesario para los diputados. Nadie que cometa un delito debe gozar de inmunidad. A los diputados no se les debe procesar por sus acciones en el estricto ejercicio legislativo, salvo que actúen a sabiendas que con sus decisiones están al margen de la ley. Si un diputado mata, agrede, amenaza, roba, extorsiona, lesiona, viola, conduce peligrosamente, etc. debe ser procesado en los tribunales de justicia como cualquier salvadoreño.

Los nuevos diputados deben renunciar a los autos nacionales para uso privado. Por supuesto que deben movilizarse en vehículos del Estado, pero cuando se encuentren en sus funciones. Deben desechar los gastos superfluos, renunciar a plazas fantasmas, rechazar el nepotismo y el activismo partidario. No queremos diputados santos, pero si diputados responsables, equilibrados, amigables, honestos y visionarios.

La nueva junta directiva no debe estar formada por tanto diputado. Basta con un presidente, un vicepresidente, un secretario y tres o cuatro directores o vocales. Los miembros de la directiva parlamentaria, hasta ahora solo han servido para ganar mayores salarios y tener mejores privilegios. Para que se necesitan cuatro vicepresidencias y seis secretarías. Hay que reducirla al mínimo sin que deje de ser efectiva.


De los nuevos diputados debe salir la propuesta de reducir la cantidad de diputados, si es posible que sumen la mitad de la actual cantidad. Es decir, a partir de 2027 con 42 diputados nos podemos dar por representados todos los salvadoreños. 84 son demasiados y cuando algo abunda se pierde calidad, tal como dicen los mercadólogos.

La Asamblea entrante  debe ser visionaria. Debe proponer a la Comisión Ad Hoc, verbigracia, que contemple en su propuesta de reformas constitucionales que a ningún salvadoreño se le permita que ejerce continuamente o de manera alterna tres período como diputado, con la finalidad de que no se acostumbre al cargo y a vivir de la política y por ende de los fondos estatales. Esto implícitamente lleva a no apoyar la reelección presidencial.

La mayoría de futuros diputados son jóvenes y deben aprovechar sus energías para hacer prevalecer las buenas intenciones. Algunos de quienes tendrán el privilegio de ocupar una curul ni siquiera son conocidos por la población. Quienes votaron por bandera lo hicieron sin conocerlos. Sin embargo, una vez ejerciendo como diputados, pasarán a ser conocidos por sus acciones o por sus omisiones. Por lo tanto, debe desempeñarse de buena manera, siendo propositivos sin ser confrontativos.

La nueva Asamblea debe ser distinta a la actual y a las anteriores y eso debe quedar demostrado con acciones. Desde los primeros días deben entrarle al tema de las pensiones y de otros temas espinosos que nos afectan directamente a todos. Nuevos diputados, actúen conhonestidad y transparencia anteponiendo los intereses de la población, para no ser “más de lo mismo” o “dipurratas”.