Es evidente la corrupción en la administración Bukele. Por donde quiera que se busque se encontrara la huella de la sustracción de fondos públicos, la falta de trasparencia, los sobreprecios de bienes y servicios que ha comprado el Gobierno Central sin límites y sin ley de adquisiciones, durante el periodo de la cuarentena y el estado de emergencia, con el agravante que una buena parte de estas compras se han efectuado a familiares y amigos de funcionarios públicos, que tanto los escépticos como los discípulos ciegos del presidente Bukele, no quieren ver.

Opinión

Confusión y manipulación

Jaime Ramírez Ortega/Consultor legal y de negocios

sábado 19, septiembre 2020 • 8:02 pm

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Es evidente la corrupción en la administración Bukele. Por donde quiera que se busque se encontrara la huella de la sustracción de fondos públicos, la falta de trasparencia, los sobreprecios de bienes y servicios que ha comprado el Gobierno Central sin límites y sin ley de adquisiciones, durante el periodo de la cuarentena y el estado de emergencia, con el agravante que una buena parte de estas compras se han efectuado a familiares y amigos de funcionarios públicos, que tanto los escépticos como los discípulos ciegos del presidente Bukele, no quieren ver.

De manera que nunca un gobierno había tenido la oportunidad de oro como la pandemia para ayudar a los sectores más vulnerables del país, sin embargo, esta oportunidad el presidente Bukele y su gabinete la tradujeron en beneficio para ellos y todo el séquito de personas que les rodean, ciertamente la corrupción y el nepotismo en los tiempos de AREAN y el FMLN, era escandalosa, pero nunca fue tan descarada como ahora. Veamos algunos ejemplos de cinismo y descaro, mientras salían las noticias en los diferentes medios de
comunicación sobre el nepotismo y salarios ad-honorem de funcionarios del presidente Bukele.

El gobierno, disuadía toda esa mala fama, desacreditando la gestión de los medios de comunicación y utilizando el poder del Estado para buscar hasta debajo de las piedras cualquier cadáver a imaginación de la administración Bukele que tuvieran los propietarios de los medios y los periodistas que valientemente se atrevieron a poner su rostro y firmar en cada publicación que dejaba al descubierto la corrupción y el nepotismo, que dicho sea de paso, el presidente Bukele y sus funcionarios dijeron; que ellos eran honestos y que jamás tocarían el dinero del pueblo y que lo manejarían con eficiencia en favor de los más necesitados.

A más de un año de gestión, no solo quedó al descubierto las falacias de los funcionarios públicos que se vendieron como correctos y que donaban su fuerza de trabajo al gobierno sin percibir ni un cinco, dado que salieron a flote los salarios flamantes y los emolumentos adicionales que recibían de parte de CAPRES, como si esto fuera poco, también se publicó los abusos de poder de la comisionada presidencial donde no solo ha beneficiado a su parentela en puestos claves, sino que pudo haber incidido en que le otorgaran las cafetería del Ministerio de Hacienda y un préstamo de Bandesal a una de sus hermanas.

Es decir, un descaro total y un abuso de poder, en detrimento de aquellos salvadoreños que de buena fe compiten para ofrecer servicios o acceder a un puesto público con el gobierno, no obstante, como no tienen cuello ni son miembros cercanos del partido Nuevas Ideas, por esa razón no son aptos para ser tomados en cuenta. Ante todo, este lastre de corrupción el presidente Bukele se ha quedado callado y en algunos casos ha minimizado la corrupción refiriéndose a ello de forma burlesca o levantando una cortina de humo, acusando a los diputados como es costumbre.

Así que no hay que buscar mucho para desenterrar la corrupción de la administración Bukele, dado que no se si son; ingenuos, torpes o cínicos, pero en todos los casos de corrupción señalados hasta ahora, ellos mismos se han auto incriminado, desde los salarios ad-honorem, las compras de las botas a la familia Quiñonez Montoya, donde el Ministro de Salud es pariente de ellos, la remodelación de la oficina por $54,000, los gastos excesivos del MAG, donde se ha triplicado lo presupuestado del año 2020, las compras y la distribución irregular de las canastas básicas, los 9,000 quintales de insumos con paradero desconocido.


Las irregularidades del Hospital de Cifco, que, dicho sea de paso, debería construirse ahí un monumento a la corrupción, no solo por el pago de 1.1 millones, adicional por la terracería, sino por el aumento descarado de 30 millones más de los presupuestado, pero la corrupción no termina ahí, están las compras de las pruebas de extracción de sangre que hizo e MOP por aproximadamente $2.5 millones y la lista continúa, pero en todas ellas, el gobierno, siempre trata de minimizarlo sacando una cortina de humo. Hoy resulta que para olvidar todo esa corrupción, el presidente sin tener iniciativa ha nombrado al vicepresidente para reformar la Constitución.