Hasta cuando en El Salvador se va a continuar por parte de los funcionarios del Estado insistiendo en el incremento de penas como solución a todos los delitos.  Funcionarios van y vienen, buscan reelecciones y las ganan, o llegan nuevos al poder y se imita, se copia, se replica las propuestas que han demostrado fracaso para prevenir un delito, sin mayores bases técnicas jurídicas, y menos considerando la criminología y victimología, se proponen sendos y desproporcionales incrementos de penas como si fuera la panacea. Como han acostumbrado a la sociedad a medidas populistas en ocasiones se gana o se logra algún nivel de aceptación, o se consiguen espacios de entrevistas en prensa, radio y televisión para decir esta propuesta es mía, yo la propuse, nada más.

Opinión

Conducción peligrosa, temeraria e irresponsable

Ricardo Sosa / Criminólogo @jricardososa

martes 28, septiembre 2021 • 12:00 am

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Hasta cuando en El Salvador se va a continuar por parte de los funcionarios del Estado insistiendo en el incremento de penas como solución a todos los delitos.  Funcionarios van y vienen, buscan reelecciones y las ganan, o llegan nuevos al poder y se imita, se copia, se replica las propuestas que han demostrado fracaso para prevenir un delito, sin mayores bases técnicas jurídicas, y menos considerando la criminología y victimología, se proponen sendos y desproporcionales incrementos de penas como si fuera la panacea. Como han acostumbrado a la sociedad a medidas populistas en ocasiones se gana o se logra algún nivel de aceptación, o se consiguen espacios de entrevistas en prensa, radio y televisión para decir esta propuesta es mía, yo la propuse, nada más.

La criminología nos permite conocer las causas y orígenes de los delitos, de la conducta criminal, su modo de operación, y nos proporciona datos, evidencia y considerandos para la formulación de políticas públicas de prevención. La semana anterior la Asamblea Legislativa aprobó con 67 votos y 11 abstenciones la reforma al artículo 147-E, incisos primero y cuarto del código penal a la cuantía de las penas porque la conducción peligrosa; las condenas previas a la reforma por este delito eran de uno a tres años de cárcel, con un incremento de hasta dos terceras partes si se trata de transporte de carga y de pasajeros.

Con las reformas aprobadas las penas pasarán a un mínimo de cuatro, y un máximo de seis años para vehículos particulares. Para los casos en los que se vea involucrado transporte de carga o de pasajeros, la condena mínima será de cinco y la máxima de ocho años.

La conducción peligrosa en El Salvador tiene efectos sobre las familias afectadas que por la conducción temeraria e irresponsable de mujeres y hombres ocasionan muertes, pérdidas económicas, al sistema de salud, a la economía del país, dejan luto, se pierden proyectos de vidas, hijos e hijas quedan huérfanos por la irresponsabilidad de conductores que no tienen la capacidad de buscar ayuda para tratar sus compulsiones adictivas o sus vacíos y complejos que los llevan a desarrollar carreras clandestinas  o hacer tercer carril para demostrar que son machos.

Los actores que consultaron por ser funcionarios del Estado brindaron datos, estadísticas que demuestran y ponen en evidencia la irresponsabilidad de muchos conductores que no comprenden que manejar un vehículo es un privilegio, pero no brindaron consejo o asesoría a la comisión respectiva sobre la causa estructural y es la falta de educación vial, la falta de amor y empatía por el más próximo, la falta de principios y valores desde su familia, el consumo irresponsable de alcohol y drogas, la falta de identidad que muchas y muchos conductores demuestran a toda hora por las calles, avenidas de nuestro país.

Posterior a la reforma han continuado los trágicos accidentes, los bolos y drogo dependientes siguen manejando a toda hora, la gente sigue con la intolerancia al conducir. Los datos demuestran que las muertes, y detenidos en bartolinas son los mismos y tiende a incrementar.


Los accidentes viales, la irresponsabilidad, negligencia al conducir, el tomar y drogarse, y posteriormente tomar el volante de un automotor, las carreras clandestinas y el tercer carril no se combaten, ni se finalizan por decreto, o por aumentar las penas. Y como corolario, dejaron por fuera otras prácticas temerarias al conducir en El Salvador. La distracción del conductor continúa siendo la primera causa de accidentes de tránsito y esa la practican la mayoría de los conductores de un parque vehicular que ya supera el millón de vehículos automotores.