Los condenados están en libertad y deben llegar todas las semanas a firmar al juzgado.

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Condenan a red de trata a siete y 11 años de prisión por prostituir a joven que buscaba empleo La víctima fue atrapada por los proxenetas mientras buscaba trabajo en San Salvador.

Jaime López

miércoles 14, abril 2021 • 4:45 am

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Tres mujeres y un hombre fueron hallados culpables del delito de trata de personas en las modalidades de explotación sexual y trabajo forzado no remunerado por el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador y los condenó a siete y 11 años de prisión.

También los condenó a indemnizar a la víctima por los daños físicos y psicológicos cometidos contra ella, y aunque Fiscalía solicitó que se le pagara $5,000, la jueza dejó que en un proceso civil se determine el monto.

La pena mayor de 11 años fue impuesta a Yeny Magaly Ávalos Contreras por considerarla autora material e intelectual del delito en perjuicio de la joven de 18 años, únicamente identificada como Cristal.

Los demás Gladis Hernández, Yuri Landaverde y Nelson Jonathan Pérez Moreira fueron sentenciados a siete años de cárcel tras figurar como cómplice en el delito de trata de personas.

Los hechos

Según las investigaciones, en busca de un empleo, Cristal llegó a un carwash situado sobre la 59 Avenida Norte y 1ª Calle Poniente en el que había un rótulo que solicitaba una joven para dedicarse a oficios de limpieza.

Cristal ingresó al establecimiento y ofreció sus servicios a los imputados, el 16 de octubre de 2016, quienes de inmediato la contrataron, pero al anocher, le dieron un vestido rojo para que se lo pusiera, pues aquel carwash por la noche se convertía en un centro de prostitución y tenía que atender a los clientes que llegaban.


La joven rehusó venderse sexualmente, alegando que andaba con la menstruación, pero para Gladis y los otros tres eso no era problema, le prepararon gasas un tipo tampón y le dijeron que se lo colocara en sus genitales.

Como Cristal se negó, entre dos personas la tomaron por la fuerza, abrieron sus piernas y le introdujeron el dispositivo que le habían creado para evitar que sangrara.

En esas circunstancias, Cristal pasó cuatro días en un cuarto donde la mantenían bajo llave y solo abrían cuando llegaba un cliente. El 21 de octubre, relata que otra joven que también se prostituía en ese local, la ayudó a escapar y corrió a la sede policial más cercana a pedir ayuda.

Los agentes se movilizaron al local e inspeccionaron discretamente las condiciones en que operaba el establecimiento, no dijeron nada y fueron al Juzgado de turno a solicitar una orden de allanamiento, horas después ingresaron al local y capturaron a los imputados.

El abogado defensor, Pablo Alberto Pérez, dijo que hay una testigo que ubica a la víctima como una prostituta más que operaba en las cercanías de un carwash, cerca del Sykes.

“Relata que ella (Cristal) se pelió con las demás un día antes, porque había consumido droga y luego fue llamar a la Policía y dijo que la habían privado de libertad y comienza a mentir, que la quería prostituir, que le quería poner un vestido y que la quería obligar a realizar trabajo forzado de limpieza de servicios, cocina, sala y que la trasladaba en un vehículo de un lugar a otro”.

La versión de ella no es creíble, da como tres versiones diferentes y todo parece un modos de venganza contra ellos (sus clientes) como se le ha demostrado a la señora jueza”, afirmó el defensor.

En el juicio, la víctima relató paso a paso cada uno de los hechos y abusos a los que fue sometida por las cuatro personas, a quienes identificó por sus alias y nombres; así como por sus características físicas, lo que no dejó duda en la juzgadora que su testimonio era verdadero.

El dicho de Cristal fue corroborado por otros indicios que prueban que la víctima identificó a los imputados y los individualizó en su participación”, afirmó la jueza tras fundamentar su fallo condenatorio.

La jueza, además, detalló que la víctima había narrado que en los cuatro días que permaneció privada de libertad, la llevaron a una casa en la Avenida Bernal a hacer limpieza, sin pagarle por ese trabajo.

Fallo aún no está firme

La juzgadora agregó que los cuatro imputados superaron el plazo de la detención provisional y que fueron puestos en libertad condicional, y que no podía enviarlos de nuevo a la prisión mientras su sentencia no quedara en firme.

Ante esa situación, ordenó que Centros Penales les imponga un dispositivo electrónico para no perderlos de vista.

La jueza advirtió que Centros Penales notificó que habían 37 reos que esperaban un dispositivo electrónico para adherirlo a su cuerpo y que mientras no tuvieran existencia, los cuatro condenados por trata de personas, tenían que presentarse semanalmente todos los jueves a firmar a la secretaría del Tribunal Cuarto de Sentencia.