Me pregunto  ¿Para qué los reunió? Simple: para seguir con su permanente espectáculo circense. Pero se equivocó, los diplomáticos no son sus diputados, ni su tumulto de seguidores que lo idolatra hasta el paroxismo.

Opinión

Con los embajadores no se juega Todas esas malas impresiones, el engaño sobre todo, serán llevados por cada representante ante el escritorio de sus respectivos presidentes, primer ministros…

Carlos Alvarenga Arias / Abogado @CarlosEAlvaren

martes 11, mayo 2021 • 12:00 am

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Me pregunto  ¿Para qué los reunió? Simple: para seguir con su permanente espectáculo circense. Pero se equivocó, los diplomáticos no son sus diputados, ni su tumulto de seguidores que lo idolatra hasta el paroxismo.

Eso es serio, por favor, ¡madure!

En esas instancias el lenguaje debe ser preciso, el mensaje claro, sin ambivalencias, el trato serio y elegante, pues se está hablando con representantes de naciones, no con “cheros de chupa”. No es para ir a divagar ni hacer una puesta en escena.

El desempeño del presidente Nayib Bukele en ese encuentro, daba la impresión que se sentía reunido con el concejo municipal de Nuevo Cuscatlán. Desubicado totalmente.

Ya sabemos que el problema psicológico del mandatario radica en creerse muy ocurrente e ingenioso, además de chistoso. Como el niño riquillo que invita a las bebidas y a quien todos celebran sus malos chistes. Pero se equivocó grotescamente. No estaba en una discoteca.

En esa reunión él nunca entendió que se encontraba ante un auditorio serio, y todo ese patético y angustioso rato me pareció que creía estar ante su acostumbrado público de fans, como si se trataba de un “stand up comedian”.


Grave error, señor Presidente. Grave error.

Todas esas malas impresiones, el engaño sobre todo, serán llevados por cada representante ante el escritorio de sus respectivos presidentes, primer ministros, ministros de relaciones exteriores, servicios de inteligencia, etc.

En primer lugar, trató de hacerles ver que el método utilizado para defenestrar a los magistrados y al fiscal general había sido el procedimiento legítimo. En ese intento, trató de darles clases de constitucionalismo, democracia y sistema republicano. Como él no lee, no creo que haya leído alguna vez algún texto de derecho o de ciencias políticas, lo que hizo fue un acto de magia, de prestidigitación para sorprender –según él- a los representantes de las naciones amigas. Quedó muy mal parado.

En segundo lugar, dirigiéndose al embajador del Reino de España, muy chistocito arranca una hoja de su libreta y le dijo: “Ustedes nos dieron la independencia, aquí está, tomen”. Lo que suena grotesco, porque la tal gesta heroica no fue otorgada, fue ganada a puro plomo, pólvora, resistencia y sangre. Eso por un lado, y por otra parte, los que lucharon por esa independencia lo hicieron para establecer un estado democrático y republicano, el cual el Presidente se lo ha pasado por las partes nobles.

Más desubicado, desacertado y perdido no podía estar.

En tercer lugar, en un galimatías que no logré identificar hacia a dónde quería llevar a sus interlocutores, alegó que no quería que fuéramos colonias de ellos y que, además, “queremos hacer lo que ustedes hacen”.

Tratando de encontrarle sentido a sus palabras, me imagino que quiso decir que, si la comunidad internacional critica los actos irregulares, atentatorios del gobierno de un país, en el cual hay violación a derechos humanos, al orden constitucional, eso nos convierte en una colonia. Mal afirmación (si es eso lo que quiso decir), para alguien que ha criticado a países hermanos como Honduras y Nicaragua, y hasta Venezuela.

También, no se entera de que el mundo es una comunidad amiga de naciones y que, por ello, existen organismos supranacionales como la ONU y la OEA.

Que ellos vean con terror lo que hicieron sus diputados no significa que nos quieran colonizar, sino que suenan las alarmas ante la naciente dictadura.

Lo otro, cuando se refiere a que “queremos hacer lo que ustedes hacen”. ¿Qué? ¿Quitar magistrados sin un juicio previo? Porque si lo que quería decir es “llevar al país por los derroteros del desarrollo”, pues muy mal se expresó, y muy mal ha comenzado pisoteando la Constitución.

La verdad es que en esa comparecencia lo que hizo fue dejar claro que él va a ser lo que le dé la gana y no le importa la ley, porque en su preclara mente, el pueblo le ha dado el poder para hacerlo.

Para eso no necesitaba engañar a todo el cuerpo diplomático, ni quedar como un mentiroso.

Lo peor vino después: hacerse propaganda, editando a conveniencia la reunión, por las redes sociales. Embustero. La ignorancia es atrevida y hasta ridícula, pero si tiene poder, es sumamente peligrosa.