Los profesionales sanitarios que trabajaron en las primeras líneas de la pandemia de COVID-19 serán recordados por la historia como héroes. La pandemia de la enfermedad por coronavirus-2019 (COVID-19) es una amenaza devastadora para las vidas humanas y los medios de subsistencia en todo el mundo. Los trabajadores sanitarios forman parte de la primera línea de lucha contra la pandemia.

Opinión

Como hojas secas caen nuestros médicos y enfermeras

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

miércoles 10, febrero 2021 • 12:00 am

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Los profesionales sanitarios que trabajaron en las primeras líneas de la pandemia de COVID-19 serán recordados por la historia como héroes. La pandemia de la enfermedad por coronavirus-2019 (COVID-19) es una amenaza devastadora para las vidas humanas y los medios de subsistencia en todo el mundo. Los trabajadores sanitarios forman parte de la primera línea de lucha contra la pandemia.

Muchos trabajadores sanitarios se han infectado con el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo 2 (SARS-CoV-2) y han perdido la vida en todo el mundo durante la pandemia. Globalmente, según la organización Amnistía Internacional, al menos 7.000 trabajadores sanitarios han muerto en todo el mundo tras contraer el virus covid-19. Sólo en México se ha confirmado la muerte de al menos 1.320 trabajadores sanitarios, la cifra más alta conocida en cualquier país.

En Centroamérica, según esta organización (https://www.amnesty.org/es), El Salvador y Nicaragua exhiben la mayor cantidad de fallecimientos de personal de salud en la región. Cincuenta veces más muertes de médicos en El Salvador que en Costa Rica, que es el país de Centroamérica donde mejor protección se ha brindado al personal de salud. Es interesante que mientras los pueblos agradecen eufóricos a los trabajadores de salud por su labor, algunos gobiernos, entre ellos el nuestro, descuidan la protección adecuada del elemento más importante para salvaguardar las vidas de los salvadoreños. ¿Sin trabajadores de salud, quien nos cuida cuando enfermamos por el virus?

En nuestro país, solamente la guerra civil “ficticia” causo más muertes por año (5,769 muertes) que la actual pandemia (1,662 muertes). Sin embargo, esta crisis sanitaria, por su misma naturaleza, se ha ensañado desproporcionadamente con el personal de salud de primera línea. La tasa de mortalidad por millón de habitantes, en el personal de salud de nuestro país es 45 veces más alta que en la población general (11,558 muertes por millón Vs. 255 muertes por millón, respectivamente). Nuestros médicos y enfermeras no tienen el privilegio de quedarse en casa trabajando.

“Cada día, me invade un miedo terrible, no solo por mí, pero también por traerles el virus a mi familia”, dice Nidia, una enfermera de un hospital público de nuestro país. En la ansiedad del personal de salud por la escasez de equipos de protección personal y la limitada disponibilidad de pruebas subyace el miedo a propagar la enfermedad entre los pacientes y los compañeros de trabajo o a llevarla a sus familias. Estas valientes personas están arriesgando sus vidas, amenazadas no sólo por la exposición al virus, sino también por los efectos nocivos para su salud mental.

En estos meses de pandemia, más de 188 médicos, enfermeras, y otro personal de salud han caído luchando en las trincheras de los hospitales y clínicas. Según un reporte del Colegio Médico de El Salvador, más de 8 de cada 10 médicos fallecidos, laboraban en San Salvador, San Miguel, Santa Ana y La Libertad, coincidiendo con aquellos departamentos del país con la mayor ocurrencia de casos. Mientras el liderazgo del Ministerio de Salud se vanagloria a diestra y siniestra por el presunto éxito en el manejo de la epidemia en el país, nuestros médicos y enfermeras caen como hojas secas por los vientos del covid. Más acción y menos discursos.


Cifras de esta tragedia, que, si no fuera por organizaciones gremiales de la sociedad civil como el Colegio Médico y el Movimiento por la Salud Dr. Salvador Allende, sería silenciosa, pues datos oficiales del MINSAL se mantienen, como ya es costumbre, en la oscuridad. ¿Cómo podemos solucionar un problema, cuando el problema se niega y se esconde?. Mientras tanto, nuestro país está perdiendo valiosos profesionales, con el costo social inmenso que esto significa, además del dolor irreparable para las familias de estos héroes. Sí, figurarán en muchos discursos de los políticos, quienes día a día, se rasgan y se seguirán rasgando las vestiduras, en su afán por mostrar una gratitud, que el fondo es vacía y engañosa.

Esta tragedia continuará mientras la mayoría de los países carezcan de vacunas, medicamentos y anticuerpos seguros y eficaces. Sin embargo, lo más importante es que se disponga de suficientes equipos de protección personal covid-19 de alta eficacia, así como de formación y protocolos para ponérselos y quitárselos.