Son un grupo de hombres humildes que a base de esfuerzo, sacrificio, pundonor, entrega  y amor por la patria  nos han llenado de orgullo a los salvadoreños. Son nuestros gigantes y grandiosos guerreros de playa, campeones de la Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF). Realmente uno se siente ufano y henchido de orgullo cuando es representado por una selección de fútbol playa como la nuestra que en cada partido deja el alma y el corazón en la arena. Una selección que en vez de cantar, grita el Himno Nacional, y sale a jugar hasta desfallecer. Gol tras gol escriben una linda historia que enaltece los anales del deporte salvadoreño.

Opinión

¡Bendita la madre que los parió!

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 1, junio 2021 • 12:00 am

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Son un grupo de hombres humildes que a base de esfuerzo, sacrificio, pundonor, entrega  y amor por la patria  nos han llenado de orgullo a los salvadoreños. Son nuestros gigantes y grandiosos guerreros de playa, campeones de la Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF). Realmente uno se siente ufano y henchido de orgullo cuando es representado por una selección de fútbol playa como la nuestra que en cada partido deja el alma y el corazón en la arena. Una selección que en vez de cantar, grita el Himno Nacional, y sale a jugar hasta desfallecer. Gol tras gol escriben una linda historia que enaltece los anales del deporte salvadoreño.

Uno no puede más que sentirse feliz por los triunfos de nuestra Selecta Playera que por quinta vez estará en un Mundial de la especialidad. Ya estuvimos en Marsella (Francia) en 2008, en Dubai en 2009, en Ravena (Italia) 2011 y en Tahití (2013). Hoy vamos para Rusia 2021 en calidad de campeones regionales y a tratar de superar el cuarto lugar obtenido en Italia. Y vaya que es posible, soñar se vale cuando hay voluntad y capacidad y cuando los sueños se persiguen con sentimiento de dignidad personal y colectiva. Alcanzar un sueño es posible cuando se lucha por él con fe y con esmero, siendo honesto en el objetivo y las metas. A veces en el camino hay obstáculos que se deben superar con ahínco y luchar contra la corriente. Ellos, humildes pescadores, esquivaron los tropiezos y siguieron, por momentos a paso lento, pero nunca desmayaron. Al final todo valió la pena porque lograron ser campeones e hicieron grande a El Salvador.

Por eso hay que felicitar y agradecer profundamente a los  jugadores Eliodoro Portillo (el mejor portero de la Concacaf), Erick Najera, Melvin Quinteros, Heber Ramos. Darwin Ramírez, Elmer Robles, Oscar Ortiz, Jasson Urbina, Exon Perdomo, Agustín Ruiz, Frank Velásquez (el máximo goleador de la Concacaf) y Rubén Batres (el mejor jugador de la Concacaf), así como a los técnicos Rudis Gallo, Elías Ramírez y sus colaboradores. Todos ellos son referentes de las actuales y nuevas generaciones y una especie de héroes que la vida nos ofrece para demostrarnos que podemos llegar a ser grandes si hay voluntad. Cuando los años pasen y miremos hacia atrás leeremos en nuestra historia las gestas de estos hombres valiosos, cuyas lágrimas de felicidad fueron el llanto de un pueblo feliz que gritará siempre a los cuatro rumbos que “es lindo ser salvadoreño”-

Ya el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, anunció que todo el cuerpo técnico y jugadores serán declarados hijos meritísimos de El Salvador. Me parecer acertada y merecida la decisión porque ellos son dignos de la gratitud de toda una nación. Ser hijo meritísimo es un una honra para los hombres y mujeres que han contribuido al engrandecimiento de la patria y estas humildes personas han trascendido encumbrando el nombre de El Salvador.

Afortunadamente el Gobierno Central, la Federación de Fútbol y algunas empresas han sabido reconocer el loable triunfo de nuestros guerreros, al proporcionarles fondos y otros tipos de regalías. Los demás, los que somos aficionados de la azul y blanco playera hasta el tuétano, les rendimos tributo y nos ponemos de pie para aplaudirles hasta que duelan las palmas y se pierda la voz. Se merecen eso y mucho más porque han pintado de azul y blanco el alma cuscatleca.

Es tanta la fe y el agradecimiento hacia nuestros guerreros de playa que tenemos afincada la esperanza de que en Rusia llegaremos más allá del glorioso cuatro lugar conseguido en Italia. Y vaya que es posible, porque nuestros guerreros se entregan día a día, porque dejan hasta la última gota de sudor en cada entreno, porque tienen la plena conciencia que un gol suyo es algarabía para un pueblo sediento de gloria deportiva. Dios quiera que podamos avanzar hasta lo más alto posible y que si caemos en las primeras de cambio, que sea como siembre: Con dignidad.


Nosotros confiamos en ustedes muchachos. Como les dice el profesor Gallo, salgan a jugar y a divertirse, pero con mucha responsabilidad. Lleguen hasta donde lleguen ya tienen nuestro respeto campeones. Cuando nuestro Himno Nacional suene en Rusia el cielo lucirá más pleno y hermoso y todos rodaremos lágrimas de emoción y diremos al unísono ¡Bendita la madre que los parió¡. Gracias guerreros de playa… Gracias hijos meritísimos de la patria, que Dios los bendiga siempre.