Tras colocar el reforzamiento con entramados de púas en la frontera entre México y EE.UU., las autoridades esta-dounidenses reabrieron parcialmente el paso en San Ysidro. / AFP

El Mundo

Barricadas amenazan con cierre definitivo de frontera

AFP

martes 20, noviembre 2018 • 12:00 am

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Enormes barricadas metálicas y entramados de púas flanqueaban ayer una garita en Tijuana en el paso de frontera entre Estados Unidos y México, despertando el temor de un cierre definitivo en esta vibrante zona económica tras la llegada multitudinaria de migrantes centroamericanos.

Tras un cierre momentáneo del cruce binacional, la garita San Ysidro parecía un gigantesco estacionamiento al formarse un cuello de botella vehicular y de peatones que batallaba para fluir de la mexicana Tijuana a la estadounidense San Diego.

“Parece que el tiempo se congeló. Nada se mueve. Ni los coches, ni la gente, ni mi negocio”, dice a la AFP Armando López, un vendedor de periódicos, cigarros y gomas de mascar que no ha logrado vender su mercancía.

Lo mismo opina la vendedora de burritos y panqueques de nata, que no tiene ni un cliente en su carrito adornado con el letrero: “Welcome to Tijuana”.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) anunció la suspensión por varias horas del paso “para colocar materiales de reforzamiento adicional”, que consiste en alambres de púas y altas vallas metálicas.

Esta estrategia quiere evitar lo que el presidente Donald Trump considera una “invasión” por la caravana migrante, cuyos integrantes huyen de la violencia y pobreza en sus países y quieren buscar en Estados Unidos una vida mejor.


Tras colocar el reforzamiento, las autoridades estadounidenses reabrieron parcialmente el paso en San Ysidro.

 

Zona bajo vigilancia

Del lado mexicano, se erigieron barricadas con grandes pedazos de metal oxidado y las entradas eran flanqueadas por el espinoso entramado. Además, decenas de policías federales y militares vigilaban la zona.

En un viaje de más de un mes desde San Pedro Sula, en Honduras, miles de centroamericanos –en su mayoría familias hondureñas- han ido cruzando, a veces a la fuerza, las fronteras a lo largo de su camino hasta llegar a Tijuana.

A esta ciudad del noroeste de México, la última escala antes de Estados Unidos, ya han arribado al menos 3.500 migrantes y se espera que otros 3.000 comiencen a llegar a partir de hoy.

La gran pregunta es si, una vez reunidos en la frontera, cruzarán a la fuerza como lo hicieron en el paso fronterizo entre Guatemala y México, o se apegarán al largo y tedioso proceso legal para pedir asilo en Estados Unidos.