El expresidente de la Cámara de Diputados y exministro de Turismo de Brasil, Henrique Alves, es custodiado luego de su detención en el estado de Río Grande do Norte, Brasil. / Xinhua

El Mundo

Arresto de exministro destapa nueva corruptela en Brasil

EFE

miércoles 7, junio 2017 • 12:00 am

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La detención del exministro de Turismo brasileño Henrique Alves, acusado del cobro de sobornos para la construcción de uno de los estadios sede del Mundial de fútbol de 2014, abre un nuevo capítulo en la larga lista de desvíos descubiertos con la excusa del torneo deportivo.

Alves, que también fue expresidente de la Cámara de Diputados de Brasil, fue arrestado ayer en una operación que investiga desvíos en la construcción del estadio Arena das Dunas de Natal (capital regional de Río Grande do Norte, nordeste del país), uno de los que se construyeron para el Mundial de fútbol de 2014.

El exministro de Turismo en los gobiernos de Dilma Rousseff y Michel Temer está acusado de corrupción y lavado de dinero por cobrar un sobreprecio de 77 millones de reales (unos $24 millones) por la construcción de la Arena das Dunas a cambio de usar sus influencias en favor de la constructora OAS.

La construcción de la Arena das Dunas, con capacidad para 43.000 personas, tenía un presupuesto inicial de 350 millones de reales (unos $107 millones), aunque finalmente acabó costando unos 400 ($123 millones). El 99 % del dinero salió de créditos de bancos públicos brasileños.

 

En defensa de Temer


Mientras tanto la defensa de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff demandó ayer la anulación del proceso que podría desalojar del poder al mandatario Michel Temer, su antiguo vicepresidente y ahora mayor antagonista.

“La acusación se basa en falsos testimonios y pruebas inválidas”, declaró Flavio Caetano, abogado de Rousseff, en la primera audiencia de un juicio que determinará si la campaña que la exmandataria y Temer compartieron en 2014 se financió con dinero de la corrupción.

Como ha hecho desde la apertura del proceso, Caetano descalificó las acusaciones y demandó la “nulidad” del juicio, una tesis que en caso de ser aceptada salvaría a Temer de la pérdida del mandato que heredó tras la destitución de Rousseff el año pasado.

Rousseff y Temer, irreconciliables desde la destitución de la expresidenta -de forma provisional el pasado mayo y definitiva en agosto-, se defienden por separado en este caso, pero sus abogados coinciden en que el proceso debe ser anulado.

Sin embargo, el abogado de Temer, Gustavo Guedes, insistió al presentar sus alegados que, si bien no hubo irregularidades en la recaudación de campaña hecha por su cliente, sí las hubo en el caso de Rousseff y sugirió que ella sea condenada a perder los derechos políticos por ocho años.

Mientras el Tribunal Superior Electoral de Brasil retomó el proceso que decidirá si la campaña de Rousseff y Temer fue financiada con dinero de la corrupción, el tribunal inició el proceso que puede desalojar del poder al actual mandatario.

El presidente de la corte, Gilmar Mendes, declaró abierta la primera de las audiencias reservadas para este caso, que por primera vez en los 85 años este tribunal sienta en el banquillo a los dos miembros de una fórmula elegida en los mismos comicios presidenciales.

El juicio ha sido retomado en medio de una gravísima crisis que se cierne sobre Temer, también investigado en la Corte Suprema por los supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y asociación ilícita.