El sistema electoral de El Salvador se diseñó después de los Acuerdos de Paz para mantener pluralidad de partidos políticos dentro de la Asamblea Legislativa, con el objetivo de robustecer la democracia, utilizando los cocientes y residuos, que dieran como resultado un sistema de frenos y contrapesos, para no concentrara el poder en  un solo partido político o en la figura de una sola persona, a pesar de ello, los partidos políticos encontraron la manera de soslayar la democracia, concentrando el poder por medio de la cooptación de las instituciones que administran justicia u otras equivalentes.

Opinión

Antes y después en la Asamblea

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 14, abril 2021 • 12:00 am

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El sistema electoral de El Salvador se diseñó después de los Acuerdos de Paz para mantener pluralidad de partidos políticos dentro de la Asamblea Legislativa, con el objetivo de robustecer la democracia, utilizando los cocientes y residuos, que dieran como resultado un sistema de frenos y contrapesos, para no concentrara el poder en  un solo partido político o en la figura de una sola persona, a pesar de ello, los partidos políticos encontraron la manera de soslayar la democracia, concentrando el poder por medio de la cooptación de las instituciones que administran justicia u otras equivalentes.

En ese sentido por décadas elegían no necesariamente a las personas más doctas, honradas  e independientes, para ocupar las mejores plazas de función pública,  sino a los más cercanos a sus interés partidarios, de esta manera el derecho salía torcido, y los funcionarios públicos señaladas de corrupción no eran investigados, hicieron una piñata de los bienes públicos y se los repartían como un botín, de este modo instituciones que antes eran públicas pasaron a manos privadas, los puestos de función pública, con mayores privilegios salariales y con posibilidad de sustraer o malversar fondos, fueron ocupados por amigos y los parientes más cercanos de los políticos que detentaban el poder.

De manera que eran intocables y comunicaban a la población únicamente lo que era de interés a sus negocios políticos partidarios, cuyo objetivo, era buscar el mayor rédito en los contextos electorales, por esa razón permearon de amigos, parientes y activistas políticos los tres órganos de Estado. Todo este lastre lo utilizeo el ahora presidente Bukele, para debilitar a los partidos tradicionales FMLN, ARENA, PCN, PDC, GANA Y CD, para convencer a todo un pueblo cansado de la corrupción el nepotismo, que le dieran una oportunidad, porque él representaba la honestidad y pureza de la nueva política en El Salvador.

Pasado un tiempo desde que el presidente Bukele, tomara posesión nada cambió en el uso de los fondos públicos,  la partida secreta pasó de fondos reservados a secreto de Estado por medio del Organismo de Inteligencia,  el nepotismo ha aumentado, basta con ver el ultimo nombramiento del Ministro de Gobernación, quien es hijo de la Ministra de Educación,  y así sucesivamente encontraremos un hijo, hija o amigo, de algún otro funcionario diseminado en todo el aparato público, sin embargo, para los seguidores del presidente, la corrupción y le nepotismo solo es válido y reprochable, si lo cometen los partidos FMLN y ARENA.

De la misma manera, los sobresueldos que antes se pagaban, ahora se convirtieron en plazas ad-honorem, de modo que el salario asignado a esa plaza se suprime, pero se les cancela por medio de contratos civil-laboral, donde no hay limitante de salario de mensual, de esta forma se drenan millones de dólares en salarios pagados a los amigos y parientes de los que detentan el poder, sorteando la ley de salarios, lo mismo ocurre con las plazas fantasmas, que dicho sea de paso no son propias de la Asamblea Legislativa, dado que desde Capres se han creado cientos o quizás miles de plazas que se desconoce la función y al aporte al país.

De modo que la idea es ir cooptando las instituciones que administran justicia, para que no salga a flote la corrupción y el nepotismo que ahora envuelve a la administración Bukele, al estilo de los partidos políticos tradicionales que tanto han criticado, de tal suerte que el papel de la Asamblea Legislativa ha sido vital en el pasado, como lo será los próximos tres años donde el presidente Bukele, no tendrá limites en nada, es decir que podrá elegir un fiscal general a su medida que sepulte la corrupción, de las compras amañadas y sobrevaloradas en el contexto de la pandemia, donde la Cicies, ha presentado 13 avisos actualmente.


En consecuencia, podrán  elegir un tercio de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que se adecuen al tipo de resoluciones que el presidente Bukele, le gusten, y no las que están pegadas al marco constitucional, también podrá nombrar el procurador general, y al de derechos humanos, y sustituir si quieren a los magistrados de la Corte de Cuentas, para que dejen de señalar públicamente todos los hallazgos con índices de corrupción.