Decenas de personas buscaban con fotos ayer en una improvisada morgue en Escuintla a sus familiares fallecidos durante la erupción del  Volcán de Fuego el domingo pasado en Guatemala.

El Mundo

Agonía en búsqueda e identificación de víctimas de Volcán de Fuego

AFP

lunes 11, junio 2018 • 12:00 am

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Decenas de personas buscaban con fotos ayer en una improvisada morgue en Escuintla a sus familiares fallecidos durante la erupción del  Volcán de Fuego el domingo pasado en Guatemala.

“Ellos no son ningún animal, son personas”, dice Boris Rodríguez, quien logró rescatar una decena de cadáveres pocos minutos después de que la avalancha arrasara la aldea San Miguel Los Lotes. Junto a numerosos dolientes ahora espera que se los devuelvan para velarlos y sepultarlos.

Algunas familias pierden la paciencia mientras las autoridades concluyen el proceso de identificación en la morgue habilitada en una escuela en Escuintla, donde se almacenan decenas de cuerpos hallados hasta el momento.

Rodríguez mata el tiempo en la morgue desde el lunes, después de ayudar a sacar de la aldea los cadáveres de 10 familiares y acompañarlos en el viaje a la morgue. Casi seis días después no ha podido retiralos porque aún no los han identificado.

“Es bastante doloroso sacar los cuerpos y no poder velarlos”, lamenta Rodríguez, cerca de una pila de féretros disponibles para las familias que no puedan costearse uno.

La fase de identificación es lenta debido a un largo proceso, consistente en pruebas de ADN y entrevistas a familiares, por las que hasta ahora solo se han reconocido 41 cuerpos, según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).


Muchos pobladores señalan que la tragedia pudo evitarse si la institución de protección civil hubiese emitido una alerta para evacuar el pueblo, algo que lamenta Enma Pamal, quien se enteró de la catástrofe en EE.UU.

Pamal, tomó un vuelo desde EE.UU.al saber que la comunidad donde nació fue arrasada por el volcán. La mujer que emigró hace 26 años perdió a 18 parientes.

“Queremos que se agilice (la entrega de los cuerpos). Ya la paciencia como que ya se empezó a perder”, comenta Pamal junto a su hermano Gerson,  que sobrevivió.

También en la morgue provisional de Escuintla, Milvia Rosales, una maestra de 50 años, iba de un lado a otro con un cartel con fotografías de alumnos de la escuela de San Miguel Los Lotes. La mentora asegura que casi medio centenar de niños del centro desparecieron o murieron en la tragedia.