A  “Manuela “y su familia se le sigue arremetiendo contra su imagen; cuando al menos ha quedado establecida ya,  la  duda razonable de su culpabilidad,  lo suficiente  para detener dichas agresiones. La audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en la cual tuve oportunidad de brindar un peritaje técnico permitió establecerlo; en  el ánimo de informar,  me permito compartir  el por qué de esta duda razonable.

Opinión

Acusadores y agresores de “Manuela” por falta de información “Manuela” tuvo un parto complicado, lo que OMS denomina como “emergencia obstétrica”; una mujer analfabeta, de escasos recursos económicos…

Dr. Guillermo Antonio Ortiz / Ginecólogo-Obstetra Maestría en Gestión Hospitalaria.

viernes 19, marzo 2021 • 12:00 am

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A  “Manuela “y su familia se le sigue arremetiendo contra su imagen; cuando al menos ha quedado establecida ya,  la  duda razonable de su culpabilidad,  lo suficiente  para detener dichas agresiones. La audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en la cual tuve oportunidad de brindar un peritaje técnico permitió establecerlo; en  el ánimo de informar,  me permito compartir  el por qué de esta duda razonable.

“Manuela” tuvo un parto complicado, lo que OMS denomina como “emergencia obstétrica”; y para dar un perfil de su riesgo, ella era una mujer analfabeta, de escasos recursos económicos, con muy poco acceso a los servicios de salud.

A “Manuela”  un año antes del parto, se le identificó un tumor en el cuello , el cual se diagnosticaría más tarde como  cáncer linfático  y que  luego le llevó a la muerte;  con al menos siete meses de embarazo presentó un “parto precipitado “  definido este , como un  acortamiento del periodo de la duración del mismo ( de 18 horas a menos de 3 horas)  se manifiesta por ser intempestivo (brusco), ocasionó desgarros y placenta retenida  y  una  hemorragia severa, según OMS  a nivel mundial la hemorragia después de un parto es la principal causa de muerte en el  embarazo con un 25 % ;  además de todo esto  estaba enferma , tenía una “pre eclampsia grave” (enfermedad  hipertensiva que aparece solo en el embarazo). Según la OMS, es responsable del 22% de la mortalidad materna en América Latina y  según varios autores , como Rachel Chin de  la Universidad de San Francisco,  causan  partos precipitados.

Veamos el escenario de una mujer que un también día previo sufrió una caída (razonablemente se puede correlacionar la misma a un síncope por hipoxia cerebral por la hipertensión severa), presenta un  parto complicado, intempestivo (produce una urgente sensación de presión en el recto acompañada por el deseo de defecar)  lo cual le  lleva a una  letrina; a propósito, no estaríamos escribiendo esta columna si ella hubiese tenido un inodoro. Esto provocó una hemorragia severa , que  le “desmaya” (documentado en la historia clínica);   su condición de salud grave no le permitió  atender a su recién nacido ni siquiera a  ella misma, ya que  acudió con la placenta aun dentro de ella al Hospital.

Ahora bien, estamos de acuerdo que no fue un caso de aborto, pero desafortunadamente, producto de una falta de lineamientos y conceptos  legales claros en el país, la médica escribió  en el encabezado de la historia clínica: consulta por “ Aborto“. En adelante lo explorado por el personal de salud se orientó a probarlo. Vale la pena remarcar que solo en los casos de sospecha de aborto el personal de salud  hace este tipo de interrogatorio “policial“,  no  descrito en ningún libro de medicina. Por ejemplo, en  los casos heridos por bala o arma blanca que llegan a los hospitales  no se les pregunta si ellos eran  delincuentes o  víctimas, si ellos planearon  el asalto, por  cómplices, por quienes proporcionaron el arma, etc. Únicamente se atiende el caso desde la perspectiva médica y son otras instancias no medicas quienes hacen el reporte a las autoridades.

Aclarando que “Manuela” tuvo una emergencia médica, identificó su parto; un connotado columnista de este medio calificó erróneamente, que ella fue “incapaz  de reconocer la sintomatología de un parto”, desafortunadamente se le juzgó y trató como a una delincuente, lo que llevó a fallas en los procesos de evaluación, tratamiento y seguimiento médico. En otra entrega escribiré sobre el secreto profesional y la disyuntiva ambivalente de la obligación de denunciar, del temor del personal y las mujeres, no desde la retórica sino desde la práctica; como un jugador y no como un espectador.