Tener poder implica asumir una responsabilidad para asumirlo, más aún si ese poder es formal y  emana de la voluntad popular. Nuevas Ideas, el partido del presidente Nayib Bukele ha recibido el favor de la población, que equivocada o no, ha considerado a bien desplazar a los partidos tradicionales como una forma de castigo a su malísimo desempeño tanto en la Asamblea Legislativa como en el Ejecutivo.

Opinión

A legislar con responsabilidad

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 9, marzo 2021 • 12:00 am

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Tener poder implica asumir una responsabilidad para asumirlo, más aún si ese poder es formal y  emana de la voluntad popular. Nuevas Ideas, el partido del presidente Nayib Bukele ha recibido el favor de la población, que equivocada o no, ha considerado a bien desplazar a los partidos tradicionales como una forma de castigo a su malísimo desempeño tanto en la Asamblea Legislativa como en el Ejecutivo.

Los resultados electorales del domingo 28 de febrero fueron los esperados, porque la población se cansó de los que durante 30 años tuvieron la oportunidad de hacer las cosas bien, pero se dedicaron a hacer las cosas mal, haciendo prevalecer sus intereses particulares y partidarios y dejando a un lado los intereses del pueblo. Los partidos ARENA y FMLN Se llenaron de nepotismo, corrupción, acciones impopulares y se desempeñaron alejados de la población. Los otros partidos medianos se acostumbraron a vivir de los beneficios de una política cómoda y siguieron los pasos de los partidos que fomentaron el bipartidismo. Literalmente gobernaron para algún día ser castigador y perder estrepitosamente. De manera avergonzante.

Ahora bien, el abrumador triunfo del partido cyan de ninguna manera significa que se trata de un cheque en blanco, como pareciera ser. Es cierto que con mayoría simple, calificada y absoluta pueden hacer lo que legalmente se les antoje en línea directa entre el Ejecutivo y el Legislativo, pero sería acaso el mayor error de Nuevas Ideas. Cada decisión que tomen debe ser bien meditada y transparente. No basta con haber sacado del poder legislativo y de la mayoría de alcaldías a los “mismos de siempre” si se continuará haciendo lo “mismo de siempre”, solo que con un nuevo estilo o con nuevas ideaspara llegar a lo mismo. Hay que legislar y gobernar de cerca y para la gente, pues más allá de las redes sociales, están las necesidades reales de la población y el desarrollo del país.

Para la mayoría de analistas y políticos, a partir del 1 de mayo venidero el partido del presidente no tendrá excusas para culpar a otros de bloqueos u obstáculos a su gestión. Si las cosas las hacen en el marco de lo legal y respetando la Constitución, es seguro que no tendrán ni siquiera controles de alzada legal, pero si cometen abusos o ilegalidades, siempre quedará el bastión de la Sala de lo Constitucional como ente responsable de controlar que no se violente la Constitución.

La mayoría de alcaldes, concejales y diputados que asumirán por Nuevas Ideas son jóvenes, muchos de ellos, incluso veinteañeros, sin mucha o ninguna experiencia en política partidaria, lo cual es bueno porque no tienen mañas o un pasado repudiable; sin embargo el reto ahora es gobernar o legislar  con responsabilidad y no dejarse influenciar por “mismos de siempre” que se colaron en el partido y que lograron ganar en alcaldías y en la Asamblea.

Los nuevos legisladores deben desde el principio dar muestras de hacer bien las cosas. Ya no son agitadores o promotores de movimientos para castigar a los mismos de siempre. Desde mayo serán funcionarios que debe actuar con alta dosis de responsabilidad, porque sus decisiones afectarán el presente de la nación. Nada de endeudar al país más allá de lo permisible por nuestra realdad, nada de cumplir caprichos personales o partidarios, nada de emular las cosas malas de las anteriores legislaturas, nada de prevalecerse de la mayoría para cometer abusos, nada de favorecer al nepotismo y de llenar las instituciones de personas a las que se les debe favores o lealtades. En fin, si antes consideraron “dipurratas” a los diputados, lo menos que deberán hacer es parecerse a ellos.


Repito, la mayoría absoluta en la Asamblea y en las alcaldías ni en broma es un “cheque en blanco” aunque lo parezca. Puede ser un arma de doble filo si el triunfo arrasador no se administra correctamente. Dentro de tres años habrá nuevas elecciones y nada ni nadie garantiza que la población esperará otros 30 años para castigar a los que hacen las cosas de mala manera. Si Nueva Ideas pretende mantenerse mucho tiempo en la preferencia del pueblo, debe manejar el poder con mucha responsabilidad. Las redes sociales fueron una excelente estrategia para lograr el objetivo, pero quien sabe si lo seguirán siendo si se realiza una mala gestión.

Por ahora hay que felicitar al ganador, orar para que hagan una buena gestión, desearles suerte al pueblo salvadoreño, darles un voto de confianza y comenzar a exigir que cumplan lo prometido.