Para mi buena o mala suerte fui seleccionado, imagino que al azar, para integrar una Junta Receptora de Votos (JRV) en un centro escolar cercano a mí domicilio. Esta es la segunda ocasión en que participaré en esa calidad, pues la primera vez fue a mis 18 años de edad cuando apenas entendía el significado de las elecciones, pero ya estaba consciente que la democracia es la mejor forma de organización social.

Opinión

A cumplir con el deber cívico

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 2, febrero 2021 • 12:00 am

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Para mi buena o mala suerte fui seleccionado, imagino que al azar, para integrar una Junta Receptora de Votos (JRV) en un centro escolar cercano a mí domicilio. Esta es la segunda ocasión en que participaré en esa calidad, pues la primera vez fue a mis 18 años de edad cuando apenas entendía el significado de las elecciones, pero ya estaba consciente que la democracia es la mejor forma de organización social.

El citatorio que llegó a mi casa dice que con base a los artículos 99 y 102 del Código Electoral fui sorteado para integrar una JRV en los comicios del 28 de febrero para elegir concejos municipales, diputados de la Asamblea Legislativa y diputados del Parlamento Centroamericano. El TSE me ofrece una capacitación previa a la cual responsable y obligadamente tendré que ir.

Desde luego que iré a ser parte del juego democrático y lo haré por dos razones: La primera razón es porque si no voy, conforme al artículo 242 del Código Electoral me haré objeto de una multa económica que oscila entre los 25 y 114. 28 dólares; Asimismo, porque con base al artículo 255 del mismo Código, sino asisto puedo ser objeto de una restricción migratoria, así como la no  emisión de missolvencias de antecedentes penales y policiales, además de no poder renovar, reponer o modificar mi Documento Único de Identidad y tampoco podría refrendar la licencia de conducir. Es decir, “por las buenas” debo cumplir con mi deber ciudadano.

La segunda y más importante razón es porque creo en la democracia como la forma por excelencia de la convivencia social y aunque en el país nuestra democracia tiene falencias notorias, todos debemos contribuir desde nuestras posiciones para ir construyendo procesos democráticos. Lo podemos hacer como ciudadanos comunes que exigimos transparencia, participación, oportunidades y cumplimiento fiel de las leyes. La democracia no siempre es perfecta, pero finalmente es la suma de libertades que permiten una mejor interrelación humana y el imperio de la ley sobre el hombre. En un sistema democrático todos los ciudadanos independientemente de nuestra posición social o económicaestamos supeditados al cumplimiento correcto de las leyes.Personalmente puedo, desde ya, dar fe que en la JRV donde estaré con personas a las que no conozco o vecinos quizás, no habrá fraude de ninguna manera.

Según el citatorio he sido seleccionado porque no tengo afiliación partidaria. Y es cierto, nunca he sido miembro o seguidor de un partido político, al contrario, me considero no partidario y aspiro a  nunca integrar un instituto partidario, porque como ser ideológico creo en la política, pero no en los partidos, pues estos solo busca promover sus ideologías, los intereses particulares de unos cuantos y las propias conveniencias de los afiliados partidarios. Desde 1993, siendo un novel periodista, comencé a escribir columnas de opinión y he sido libre para criticar a cualquier funcionario o político cualquiera sea su poder o su color partidario. Desde luego habrá quien piense que soy de izquierda o de derecha o seguidor de algún partido o algún personaje, porque simplemente opino de manera contraria a sus intereses, peroesos son los gajes del oficio del periodismo independiente, responsable, profesional, ético, solidario, participativo y útil.

Entonces, como no tengo ningún impedimento psicosomático ni legal que me permita u obligue aexonerarme de ser parte de una JRV acudiré gustoso, sabiendo que si no lo hago puedo ser sancionado, pero sobretodo consciente que es una forma de contribuir a la democracia.


En tal sentido, respetando y aplicando las medidas de bioseguridad establecidas por las autoridades sanitarias del país, voy a tener el privilegio cívico de estar en primera instancia del proceso eleccionario, donde equivocados o no, los salvadoreños ratificaremos a los actuales o elegiremos nuevos diputados y alcaldes.

El próximo 28 de febrero hagamos de las elecciones una fiesta cívica, acudamos con responsabilidad a emitir el sufragio, ya sea que votemos por bandera o por rostro.Personalmente pienso que hacerlo por rostro es más participativo y democrático, pero cada quien es libre de hacerlo como sea su deseo. Al final, nos guste o no, respetemos los resultados. Si nos va mal, pues ya vendrán otras elecciones para cambiar de funcionarios.

Quienes como yo han sido “sorteados” para integrar una JRV acudamos a las capacitaciones y cumplamos con el deber cívico asignado. Votar libre es un privilegio y un derecho ciudadano que en las dictaduras y totalitarismos se extraña.