El sistema electoral de cada país corresponde a la historia, cultura, correlaciones y consensos políticos de cada sociedad. Dentro de los límites de los marcos constitucionales que les dieron origen son perfectibles de acuerdo a sus propias evoluciones. El sistema político y electoral de Estados Unidos corresponde al carácter federal de esa nación, a su extenso y diverso territorio, y al conglomerado humano que excede los 330 millones de habitantes que en gran medida sustituyeron a sus pueblos originarios con otra amalgama identitaria, económica y social.

Opinión

A apretarse el cincho

Mirella Schoenenberg de Wollants / Médica nutrióloga y abogada

jueves 28, enero 2021 • 12:00 am

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El sistema electoral de cada país corresponde a la historia, cultura, correlaciones y consensos políticos de cada sociedad. Dentro de los límites de los marcos constitucionales que les dieron origen son perfectibles de acuerdo a sus propias evoluciones. El sistema político y electoral de Estados Unidos corresponde al carácter federal de esa nación, a su extenso y diverso territorio, y al conglomerado humano que excede los 330 millones de habitantes que en gran medida sustituyeron a sus pueblos originarios con otra amalgama identitaria, económica y social.

Esto es lo que el pueblo salvadoreño debe exigir al aparato estatal desde este momento hasta el fin de los próximos 30 años.

Digo exigir, porque definitivamente no van a querer, pues hay una cultura general de que un cargo público es para ir a gozarla, a disfrutar del salario sin mucho esfuerzo, de irla pasando galán porque tengo cuello y no me van a quitar no haga lo que tenga que hacer y se friegue quien sea, y más que ya hay sindicatos, me meto en ellos y nadie me molesta.

Digo 30 años porque la deuda llegó al cien por ciento, es decir, todo lo que producimos y produzcamos lo debemos y lo tenemos que pagar y es tanto dinero, y poca la capacidad de los funcionarios públicos para generar las condiciones para que nuestros empresarios y emprendedores generen riqueza, que tal vez 30 años ni alcancen….a menos que los cambiemos.

Y claro, en el camino de la cultura del gozo del cargo público y si este es de mucho poder, arreglo toda mi vida y la de tres generaciones siguientes; van a tratar de imponernos más impuestos para que paguemos todos esos préstamos que en los últimos 40 años y hasta la fecha actual, nuestros funcionarios del Ejecutivo nos brindaron.

No obstante, esto no lo vamos a permitir.


Para que paguen, no pueden sangrar más al pueblo salvadoreño. En vez de esto, mejor que sangre su cultura de gozo del cargo público con el recorte de los excesos que han generado el repudio y descredito de los políticos y partidos políticos por parte de la gente.

Para esto deben emitirse leyes para que se recorte el gasto público innecesario, especialmente el del Ejecutivo. Debe hacerse una evaluación de todos los gastos innecesarios que han venido inventándose e incrementándose con el paso de los años y suprimirlos por ley. Y debe descentralizarse.

Asimismo, por ley debe ordenarse que los tres órganos del Estados eliminen gastos suntuosos como es la compra de vehículos, los vales de gasolina, los viajes (que vean el congreso por internet), las fiestas, las plazas fantasmas, los asesores (para eso están las universidades y los gremios) y la publicidad.

Recordemos que el Estado fue creado por el pueblo para que resolviera situaciones y creara condiciones propicias para el desarrollo del mismo pueblo y que individualmente por él mismo, no podía realizar.

El Estado es trabajador y el pueblo es su patrono, no al contrario. Los impuestos se entregan para que ese Estado tenga los recursos para realizar la actividad para lo cual fue creado. El Estado no está para regalar porque cuando regala está usando lo que le hemos dado para otra cosa, es decir, está rompiendo ese contrato social que se pactó y por ende está dentro del marco de la ilegalidad.