Mientras el domingo pasado en El Salvador se realizaba la fiesta cívica de la elección de candidatos a alcaldes y diputados de la Asamblea y el Parlacen, hubo un hecho que casi pasa inadvertido, pero que es de suma trascendencia para el país y toda Centro América: El 66 aniversario de Alcohólicos Anónimos (AA). Fue en 1955, cuando el estadounidense Edward Thimothy Fitzgerald, conocido cariñosamente como Mr. Eddie por todos los alcohólicos anónimos de Centro América, junto a su esposa salvadoreña y una hija de cuatro años arribaron a  El Salvador  procedentes de San Francisco California, con el mensaje de  AA en busca de rescatar vidas y con ello contribuir a la sociedad.

Opinión

66 años de AA en El Salvador

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 2, marzo 2021 • 12:00 am

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Mientras el domingo pasado en El Salvador se realizaba la fiesta cívica de la elección de candidatos a alcaldes y diputados de la Asamblea y el Parlacen, hubo un hecho que casi pasa inadvertido, pero que es de suma trascendencia para el país y toda Centro América: El 66 aniversario de Alcohólicos Anónimos (AA). Fue en 1955, cuando el estadounidense Edward Thimothy Fitzgerald, conocido cariñosamente como Mr. Eddie por todos los alcohólicos anónimos de Centro América, junto a su esposa salvadoreña y una hija de cuatro años arribaron a  El Salvador  procedentes de San Francisco California, con el mensaje de  AA en busca de rescatar vidas y con ello contribuir a la sociedad.

En el país el primer grupo se formó en la casa de don Atilio, un acaudalado hombre que tenía problemas de alcoholismo. Desde entonces el movimiento fue creciendo y ganando adeptos por todo el istmo centroamericano.

Actualmente en El Salvador existen unos mil 500 grupos distribuidos en todo el país y a los que asisten, motivados por la fuerza de voluntad y la fe ciega en el poder de Dios, más de 20 mil personas, entre hombres y mujeres, deseosos de superar ese vicio que es un cáncer que hace metástasis en todas las esferas de la convivencia del alcohólico.

Alcohólicos Anónimos nace en 1935 en Akron, Nueva York y debe su comienzo al hombre de negocios, el estadounidense Bill B. y a su compatriota, el médico Bob  S. Actualmente cuenta con más de 115 mil grupos a nivel mundial, que buscan a través de la motivación, el mensaje, el ejemplo, la voluntad y la convivencia hacer que las personas dejen de embriagarse, para mejorar su calidad de vida y la de los suyos. El movimiento se “rige” bajo 12 pasos y 12 tradiciones. Los 12 pasos inician con el hecho de admitir la impotencia ante el alcohol que vuelve la vida ingobernable, pasa por ponerse en manos de Dios y llega hasta aceptar que se recibe el despertar espiritual como resultado de seguir los doce pasos y llevar el mensaje a alcohólicos a efecto de ayudarles a superar el problema.  Las tradiciones de AA incitan a la unidad, al amor hacia Dios, a la autosostenibilidad, a la transmisión del mensaje,  a ayudar a quienes todavía sufren las consecuencias del alcoholismo, a la apoliticidad, al anonimato y a otros valores que llenan la conciencia de sus miembros y que los impulsa a mantenerse sobrios día a día.

Los miembros de AA conviven bajo 36 principios que se resumen en “amor y servicio” y que contemplan las doce tradiciones, los doce pasos y los doce conceptos. Estos últimos, en síntesis, definen la estructura del movimiento y promueven la igualdad entre sus miembros.

Y es que para ser alcohólico anónimo no se necesita más requisito que dejar de beber, aceptando que se es impotente ante el vicio. En lo personal pienso que cuando el hombre o la mujer dejan la bebida los principales beneficiados son ellos mismos, pero consecuentemente sus hijos, sus parejas y todas aquellas personas que permanente o circunstancialmente conviven con ellos.


Por la naturaleza de mi trabajo a diario me toca conocer casos de personas procesadas y condenadas por haber cometido graves delitos bajo el efecto del alcohol. Recuerdo que el primer procesado por el delito de feminicidio en el país, era un gerente de una empresa distribuidora de vehículos, que en estado de ebriedad mató a su esposa, frente a sus hijos menores. Otro tipo mató a su mujer y a su hijo de tres años. Ambos recibieron severas condenas en medio del llanto y el arrepentimiento.

He visto casos de violadores de sus hijos (as) que tratan de justificar la comisión del delito porque se encontraban ebrios. Hombres y mujeres que al volante y en estado de ebriedad, han matado a otras personas o han pasado la vergüenza de ser arrestados por conducción peligrosa.

Conozco cientos de casos de familias destruidas por el alcohol. Grandes profesionales que cayeron en la desgracia por culpa del vicio. Personas que, como decía el maestro Alberto Masferrer, trabajaron de la puesta al ocaso del sol arduamente todos los días de la semana, para destruir su escaso salario junto a una cantina. Destruyen su salario, su vida y la de sus seres amados. La vida en sobriedad es linda y en AA con la tolerancia, la fe y el mensaje se puede alcanzar esa bendita sobriedad. Todo es cuestión de voluntad. ¡Feliz aniversario AA!