Un nuevo informe de Cristosal reveló que entre enero de 2016 y junio de 2018, unos 209 niños, niñas y adolescentes huyeron de sus casas por amenazas, homicidio de un familiar o intento de homicidio hacia ellos.

Nacionales

209 menores huyeron de sus casas: Cristosal

Saraí Alas / Iliana Cornejo

martes 6, noviembre 2018 • 12:00 am

Compartir

Un nuevo informe de Cristosal reveló que entre enero de 2016 y junio de 2018, unos 209 niños, niñas y adolescentes huyeron de sus casas por amenazas, homicidio de un familiar o intento de homicidio hacia ellos.

El informe  destaca que la causa que hizo que el menor de edad, junto a su familia, tuviera que desplazarse fue un hecho de violencia en contra de 202 de ellos, principalmente, aquellos que apenas llegan a los 11 años de edad.

Añaden que el desplazamiento forzado por violencia obligó a que más de la mitad dejara de estudiar. “Esto constituye un grave problema debido a que los niños, niñas y adolescentes interrumpe el ciclo mediante le cual tienen acceso al conocimiento sistemático, además, dejan de asistir al lugar que les permite socializar con sus pares y apoya la construcción de habilidades para la vida adulta”, señala el informe.

El informe  titulado “Niñez sin tregua, desplazamiento forzado en el norte de Centroamérica”, fue presentado a la prensa ayer por Cristosal, Plan Internacional  y la Fundación Educación y Cooperación (Educo).

El estudio concluye que el fenómeno de desplazamiento forzado por violencia está afectando, no solo a adultos, sino a la infancia y cuando la integridad de éstos está en peligro dentro del país, optan por la migración.

Las tres entidades señalan que cuando el fenómeno trasciende a la migración forzada por violencia los países a donde estos viajaron fue a Estados Unidos, Canáda, Italia, Guatemala, Honduras, y Costa Rica.


Las consecuencias del desplazamiento y la migración forzada son “la pérdida de vínculos afectivos significativos con familiares y amistades, lo que complica la vivencia del desarraigo por parte de la niñez y la adolescencia; un acelerado tránsito a la adultez por parte de los adolescentes, sobre todo si éstos deben contribuir a la economía familiar”, dice el estudio.

Recuerda que el fenómeno no está reconocido formalmente por el Estado, a pesar de una orden judicial dada por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia el pasado 13 de julio.

El sistema de monitoreo de Cristosal detectó a 418 menores que tenían necesidad de huir de sus casas, pero las cifras incrementan cuando se revisan los monitoreos que maneja Educo y Plan Internacional.