El último informe sobre el impacto de la pandemia en Centroamérica de la calificadora de riesgo Moody’s Investors Service, presentado la semana pasada, apunta a que El Salvador y Costa Rica son los países del istmo que enfrentan más presión en sus perfiles fiscales ya débiles antes de la crisis.

Economía

2021 es una oportunidad para mejorar situación fiscal afectada por crisis

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lunes 24, agosto 2020 • 12:02 am

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El último informe sobre el impacto de la pandemia en Centroamérica de la calificadora de riesgo Moody’s Investors Service, presentado la semana pasada, apunta a que El Salvador y Costa Rica son los países del istmo que enfrentan más presión en sus perfiles fiscales ya débiles antes de la crisis.

La agencia vaticina que la economía salvadoreña sea la más golpeada de la región con una caída de -5.3 % para 2020, dejando atrás el -4 % previsto para Costa Rica y Nicaragua. Mientras tanto, prevé que el déficit fiscal del país se triplique al pasar de un 3 % en 2019 a un 9.2 % este año.

Sin embargo, para Gabriel Torres, analista de Moody’s, hay una umbral de oportunidad para las economías centroamericanas de tomar decisiones claves en 2021, cuando se comiencen a recuperar de la contracción ocasionada por el covid-19, de poder ordenar la situación fiscal.

Señala retos a nivel político por el costo de popularidad de aplicar medidas fuertes para reducir el déficit fiscal y advierte de limitantes en el mercado ante el alto nivel de endeudamiento, principalmente para El Salvador.

 

¿A qué riesgos se está enfrentando El Salvador con estos escenarios tan complicados por el impacto de la pandemia?


Los números son claros, en la región ya la deuda estaba aumentando antes de la crisis pero hay países que en particular tienen más desafíos, son Costa Rica y El Salvador, porque empezaban con deuda más alta que los demás de la región. Ambos casos tendrán déficits muy altos este año. Además de eso, ambos tienen tasas (los spread) a las que tienen que pedir prestado que son bastantes elevadas.

Lo que estamos diciendo es que tienen una situación inicial complicada, una situación más complicada para El Salvador y Costa Rica por los niveles iniciales de deuda; déficits altos para este año que luego bajarán.  En El Salvador esperamos que baje bastante en 2021 relativo a 2020; pero luego hay que financiar esta deuda y las tasas son altas.

 

¿La agencia considera que El Salvador debería tener un acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional (MIF) para ordenar las finanzas?

Nosotros no damos recomendaciones de qué tiene que hacer un país. Lo que señalaría es que, en todos los países es difícil, a veces muy difícil, lograr un acuerdo político para bajar déficits altos porque cuando se tiene un déficit, sobre todo si es muy alto y se tiene que bajar en forma rápida, significa que se tienen dos opciones: aumentar impuestos y bajar gastos. Nadie quiere hacer eso, políticamente no es popular.

Cada país definirá si un acuerdo con el FMI (…) le conviene o no. Es algo que nosotros no opinamos pero sí generamos es el riesgo o la decisión complicada en que se encuentran estos países (Centroamérica) antes de la pandemia y ahora como consecuencia de la pandemia que se ha empeorado.

¿Hay en el corto o mediano plazo riesgo de que El Salvador pueda enfrentarse a una situación de impago?

En este momento con la calificación de B3 positivo no estamos señalando eso. El Salvador tiene una calificación de B3, en nuestro sistema, donde hay 21 posibles escalones, este es el escalón número 16. Estamos señalando un riesgo, obviamente; el Gobierno de Costa Rica está a un escalón arriba pero con perspectiva negativa.

Estamos diciendo que hay una diferencia de riesgo en El Salvador y Costa Rica pero la diferencia no es muy grande. Si luego uno ve Honduras, ya está dos escalones por encima de El Salvador, se encontraría en el calón 14, y eso reflejaría, entre otras cosas, que tiene menos deuda, déficits más bajos. En el caso de Guatemala es aún más, está en el escalón 11, a un paso del grado de inversión; y por último, Panamá que es el país con la mejor calificación que ya es grado de inversión y está en el escalón ocho.

¿Qué podría hacer El Salvador para mejorar su calificación?

¿Qué hacen los países? Bajan el déficit al punto tal que pueda la deuda empezar a estabilizarse y bajar. Diría que esa es la clave. ¿Cuánto tiene que bajar el déficit para que se estabilice la deuda? Va a depender del crecimiento de la economía, entre otras cosas. Esa es la problemática que tienen todos los países de la región. La expectativa es que el año que viene sea mejor que 2020 (…) Esa será una oportunidad para que los países decidan, no sé, aumentar impuestos, bajar gastos, para lograr mejorar situación fiscal.

En el caso de El Salvador, estamos esperando que este año la economía caiga más del 5 % y para el año que viene crezca más del 4 %. Es un cambio importante, es una oportunidad para el país para tomar decisiones.

 

¿La situación fiscal de El Salvador no puede verse truncada en 2021 cuando entremos en elecciones?

Tranquilamente puede ser que eso suceda. En ese caso lo incorporaremos en su momento. Nosotros estamos esperando que para el año que viene el déficit sea un poco más alto que los déficits que El Salvador tenía prepandemia, pero mucho más bajo que el déficit de este año que es una situación muy especial. Estamos diciendo déficit de más de 9 % (2020) a menos de 4 % (2021), es una caída de cinco puntos, es de las más grandes que vemos en la región.

 

¿La alta deuda no podría limitarnos a acceder a financiamiento o darnos un perfil de mayor riesgo en el mercado en 2021?

Una forma de medir eso es ver la tasa de interés que está cobrando el mercado. El Salvador bajó de los picos pero sigue bastante alto, va a ser clave para El Salvador y para el resto de la región ver que empiece a bajar en lo que falta del año y en el año que viene.

 

Perfil

Gabriel Torres es parte de la división de riesgo soberano de la agencia Moody’s. Previo a unirse a Moody’s,  trabajó como analista de crédito bancario para el neerlandés ABN Amro.